Instinto en la selva

El de Diego Llorente por la Real Sociedad es un fichaje de los que no necesitan mucha explicación: la primera adquisición veraniega del club txuri-urdin aborda el plano futbolístico y el holístico, dado que el club no tiene −por ahora- piel de competir por igual en tres competiciones tan estrictas como La Liga, la Europa League y, de afrontarla como este último año, también la Copa. La 2017-18 aguarda tramos de competición sin recuperación, partidos cada 2-3 días en los que la capacidad de cosechar resultados positivos estará por encima de sus jugadores, siendo la labor en verano el factor diferencial que defina la (ir)regularidad del equipo. Por eso la figura de Llorente se antojaba tan necesaria, incluso para una línea defensiva que el año pasado se alzó como la más contundente y estable de todas.

“Llorente no es un diez en nada, pero es un ocho en casi todo. Es un jugador regular y que va a dar frescura, velocidad y contundencia. La Real necesita que los centrales tengan buen manejo de balón porque desde ahí inician la ofensiva.” Alberto Toril (Fuente: Mundo deportivo)

La polivalencia sin rendimiento es un concepto vacío, y no son pocos los jugadores que finalizaron su carrera sin superar tal etiqueta. Sin ir más lejos, ahora mismo Adnan Januzaj está encajado en esa estirpe de futbolistas. Pero el caso de Llorente suena diferente; su canción pertenece al álbum del grupo compuesto por Saúl Ñíguez, Nacho Fernández, David López & socios. Añaden valor allá donde juegan.

“Soy defensa, ni lateral ni central. Me veo donde el míster crea que puedo ayudar mejor, y ahí intento rendir al máximo. Hay que adaptarse a todo. He jugado más de central, trato de ser contundente.” Llorente en 2013 (Fuente: As)

Desde bien temprano se caracterizó por ser un jugador liviano; aun jugando en la línea de atrás, su relación con el balón entra directamente por los ojos del aficionado: pases preciosistas, cambios de orientación acompañados del tempo perfecto, maniobras con las dos piernas, capacitado para dar continuidad a las posesiones… y además controlador aéreo (prueba de su poderío, en el pasado ha marcado individualmente a pájaros de la talla de Giménez, Godín, Willian José, Piqué y Mathieu). Diego era y es un potencial bastión para cualquier defensa, especialmente para una adelantada. Por eso no resulta extraño que se topara con Paco.

“Para un entrenador siempre es tener bueno tener a un jugador así, porque siempre tienes sancionados, lesionados… tener a gente como Diego que puede jugar en 2 o 3 posiciones muchas veces te arregla problemas.” Paco Jémez

En Vallecas creció a la velocidad del Rayo. En una temporada, la 2015/16, en la que las lesiones mermaron a un equipo que terminó descendiendo. Hasta Vicente Del Bosque dio cuenta de que la trayectoria de Llorente iba en paralelo a la de su equipo. Jémez exprimió sus características de referente defensivo y mediocentro, diferentes roles que lucieron sus virtudes y también defectos.

Sus puntos negativos tuvieron mucho que ver con las situaciones de espalda a portería contraria, en las que no pocas veces sufrió para darse la vuelta. Está lejos de saber esconder el balón y manejar el cuerpo como Illarramendi (no es la mejor comparativa, pero al fin y al cabo competirá también por su puesto). Tal y como sucedió en el Rayo, y en la Real si se da el caso, perder el esférico en una zona tan crítica con la de la gestación de las jugadas supone una rápida llegada del rival al arco contrario. Cuando juega de cara, ahí sí, su visión llega hasta cualquier límite del terreno de juego.

Además la habilidad de Llorente para jugar a uno y dos toques a veces es su mejor y peor amigo. Toma decisiones arriesgadas porque tiene habilidad y técnica para ello, pero el problema surge cuando no mide el peligro de estas. Solo si encuentra el equilibrio podrá convertirse en el jugador que él quiere ser.

“El tackle es como un K.O. Para llegar a esa situación antes ha tenido que ocurrir algo. Si antes hubieses estado mejor posicionado, o hubieses utilizado el cuerpo de mejor manera o hubieses anticipado, pues no tendrías que hacer el tackle…” Xabi Alonso (Fuente: The Tactical Room)

Por otro lado Diego es especialmente entusiasta comparado con su competencia directa (Navas-Inigo Martínez). Es del perfil que va al balón y al suelo con suma facilidad, y al contrario de lo que comenta Xabi Alonso, no considera el tackle una última opción, sino una más. La contrapartida es que es un gran corrector de errores, sabe rehacerse y levanta constantemente la cabeza para estudiar lo que surge a su alrededor (tirar el fuera de juego, detectar la carrera de un delantero, coberturas…), amén de que es un muy buen velocista en general, en transición en particular. Características innegociables en la selva txuri-urdin, ya que si por algo se caracteriza el triunvirato Navas-Inigo-Illarra es por su capacidad de minimizar la inferioridad en jugadas que el rival juega con ventaja. Ellos tres comparten con Diego un instinto ganador que convierte la filosofía que plantea Eusebio Sacristán en la mejor para el conjunto, la misma que puede permitir a Diego Llorente caer de pie en Donosti.

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