Día 68. Real Sociedad-Granada (2-1): el Sergio feliz

Quedaban lejos, extremadamente lejos, las imágenes de un Sergio Canales feliz. Nos compartió su batería de emociones durante un proceso de recuperación más duro mentalmente que en el apartado físico, sonrió como un tipo como él es capaz de lucir, y así es como se convirtió otra vez en niño en su reencuentro con el césped.

Sin embargo, en lo importante, su fútbol, aún carecía de color. Pero no por mucho tiempo. Porque su rodilla hoy vuelve a responder, y más importante, genera puntos. Lleva dos semanas consecutivas imponiéndose en la zona que agigantó su figura, la mediapunta, lo que le convierte en pieza importante en el último tramo de la 2017-18.

El encuentro

XI: Rulli; Zaldúa, Mikel, Navas, Yuri; Xabi Prieto, Illarramendi, Granero; Vela, Oyarzabal, Juanmi (4-3-3)

Bajas: Íñigo Martínez, Willian José, Agirretxe, Carlos Martínez, Guridi

Granada: Ochoa; Foulquier, Hongla, Ingason, Silva; Cuenca, Angban, Agbo, Malle; Pereira, Ramos (4-4-2)

Para entender los entresijos del primer tiempo hay que atenerse a un dato que apareció en nuestras pantallas al primer cuarto de hora: el Granada de Tony Adams acumuló el 61% de posesión en los primeros 15 minutos. Dato inquietante, y síntoma de la rapidez con la que la Real Sociedad quiso definir sus jugadas. Amén de que los locales no contaron con el acierto técnico (Granero como uno de los más señalados en este punto), el ritmo (poca movilidad en las jugadas que tenían como punto de partida en Rulli) y el saber estar colectivo (nerviosos por llegar a tres cuartos de campo) fueron los componentes que resultaron en un muy mal primer tiempo.

Ante una tierna presión granadina, la cual concedió en todo momento la oportunidad de salir con superioridad posicional a los realistas (la función exclusiva de Pereira y Adrián Ramos fue limpiar a Illarramendi), los centrales (Navas-Mikel) tomaron una responsabilidad que, lastrada por su incompatibilidad (Mikel no acompaña y conduce como Íñigo, al igual que tampoco lidera la línea a la hora de empujar hacia adelante), obligó a la Real buscar en el balón en largo una productividad que no se dio (la ausencia de Willian José siempre resta en este sentido).

banda derecha

La Real insistió por la banda derecha (Foto: Squawka)

Por otro lado, los jugadores alejados tampoco ayudaron a que las posesiones txuri-urdines encontraran cierto nivel de serenidad. El movimiento más recurrente fue el intercambio de posición entre el interior (Prieto) y extremo (Vela) para arrastrar rivales y golpear la espalda de los mismos. Sin embargo, más allá de ese movimiento, el juego colectivo se redujo en un cúmulo de jugadores en el carril interior (Vela, Prieto, Granero, Oyarzabal, Juanmi) que la Real no aprovechó para sacar rendimiento en el exterior (Yuri y Zaldúa ensanchaban el campo, pero recibían balones de mala calidad). “Estaban” pero no “llegaban”, que es precisamente el escenario en el que los carrileros son peligrosos.

Ante un 4-4-2 bastante ortodoxo, la Real no supo girar al Granada. Se empequeñeció ante un ente más pequeño en mente y cualidades. Las conducciones del equipo local fueron de dudosa efectividad (nadie dividía), el dribbling no existía, y en definitiva, los de Eusebio perdieron sus opciones ofensivas..

Mikel Oyarzabal contactó con el balón 8 veces en la primera media hora. Y 6 en los últimos 15 minutos.

Su posición, y sobre todo el rol que Eusebio otorgó a Mikel Oyarzabal en el combo que conforma con Juanmi (Mikel fijando y el malacitano rompiendo), nos privó de ver a un Oyarzabal más participativo. Y pese a todo, Mikel representó toda la productividad del equipo: asistencia en el gol de Vela, con quien minutos antes había formulado la mejor jugada del encuentro tras una pared en la frontal, y por último el pase a Yuri -min. 17- en la única ocasión peligrosa del primer periodo.

En cuanto al ejercicio sin balón, otra vez Illarramendi tuvo que reducir el sangriento impacto de la baja de Zurutuza. Sin su escudero, no pudo ahorrar esfuerzos siendo constante su ayuda en todo lo ancho del campo (las coberturas de Prieto y Granero llegaban tarde y la pareja de centrales no aseguraron la espalda del mutrikuarra).

Sacristán intentó remediar todos los males de su equipo en apenas 20 minutos. Tras el descanso Oyarzabal abandonó el centro para ocupar el espacio partiendo desde la banda derecha (Vela pasó al centro), su campo de acción se reducía, pero en cambio contactaba más -y mejor- con el balón. Mikel González y Navas intercambiaron el perfil obligando al segundo a apoyarse en su pierna “menos mala” en pos de permitir a su compañero (y al equipo) estar más cómodo.

Eusebio sobre el cambio de perfil de Mikel y Navas:

“Estábamos buscando seleccionar mejor las salidas por la izquierda; conexiones con Yuri, Mikel [Oyarzabal], Juanmi… Entendía que cuando le queda por la izquierda a Raúl [Navas] tiene más facilidad con esa pierna para poder seleccionar pases. Mikel en la derecha está bien, cómodo. El cambio buscaba ganar en confianza.”

Y por último Granero fue rápidamente sustituido por Zurutuza en el 58′. La letra sonaba mejor que la música, ya que el Granada siguió internándose por los pasillos traseros de Anoeta. Como ejemplo el 1-1, producto de una mala presión grupal, en la que varios jugadores no enciman sobre su par, aunque fueron el posicionamiento (XP y Oyarzábal no tapan líneas de pase) y el error conceptual (Yuri no achica espacio sobre el extremo y Mikel se olvida de su par) los fundamentos que culminaron en la catástrofe firmada por Adrián Ramos.

Los 20 minutos de Sergio Canales

  • 100% de efectividad en pases (12/12)
  • Dos disparos
  • Una asistencia

El partido se desarrolló en el mismo camino hasta que el mejor mediapunta realista del mes de abril, Sergio Canales, entró en el encuentro. No dejaría a un lado tampoco la actuación de Illarramendi tras el 1-1, tramo en el que −aún más si cabe- lidera a los suyos con dos jugadas como máxima exposición de su jerarquía futbolística: la primera es la propia jugada del gol, en la que arrastra a dos jugadores y limpia la zona para que Canales muestre el cucchiaio; y una anterior en la que Juanmi encuentra el larguero tras un pase medido de Asier desde el balcón del área.

Eusebio: “El Granada nos ha puesto las cosas difíciles; en cuanto a nosotros, quizás después del cansancio de tres partidos, el calor… no hemos tenido el ritmo y la fluidez que requería para poner una marcha más y poder superar al Granada con comodidad. Hemos tenido dificultades desde el principio, pero ha llegado el gol al filo del descanso que nos ha venido muy bien para el segundo tiempo, aunque nos ha seguido costando tener la fluidez y la velocidad de balón que solemos tener en nuestro juego habitualmente. […] Nos hemos rehecho bien del empate, hemos tratado de ir a por el segundo gol. […] Álvaro [Odriozola] venía de una lesión, de hacer un esfuerzo enorme y entendía que Zaldúa había tenido buenas actuaciones anteriormente, y estaba fresco. En el caso de David [Zurutuza] un poco lo mismo; dos partidos en la semana, Esteban [Granero] los días que ha aparecido nos ha ayudado a conseguir los resultados anteriores y entendía que en el centro del campo tener un jugador de refresco como él nos daba aire en la zona. […] Zurutuza desde el banquillo nos ha dado 30-35 minutos que nos han venido bien para volver a darle oxígeno al equipo.

Tony Adams: “El equipo hoy estuvo increíble, pero es demasiado tarde para ser increíbles. Estamos abajo, se acabó, se terminó.” 

↑Aplauso de la semana: Sergio Canales

↓Suspenso de la semana: Esteban Granero

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