Día 59. Real Betis-Real Sociedad (2-3): entre el hoy y el mañana

20 segundos para una acción, que luego terminaría en convicción: Jon Bautista es materia de primer nivel. En su primer movimiento del partido, una diagonal en carrera hacia la zona del nueve,  brotaron sus dos principales virtudes: ilusión y talento. La primera tiene que ver con la gratitud que Jon siente, y transmite, cada vez que viste la blanquiazul. Cada acción es una última oportunidad.

En cuanto a la segunda, condición primera en el fútbol además del compromiso, esconde capítulos y emociones que solo unas imágenes pueden transferir. La tarde del viernes Bautista tuvo la mala y buena fortuna de haber coincidido con el fundador de lo indescriptible; junto a Xabi, ambos dibujaron en el Benito Villamarín la referencia de lo que la Real Sociedad quiere ser hoy y mañana.

Y entre ellos dos, un puente temporal llamado Asier Illarramendi.

El encuentro

XI: Rulli; Odriozola, Navas, Íñigo, Yuri; XP, Illarramendi, Zurutuza; Carlos Vela, Bautista, Canales (4-3-3)

Bajas: Agirretxe, Willian José, Carlos Martínez

Real Betis: Adán; Navarro, Mandi, Pezzella, Tosca, Durmisi;  Petros, Ceballos, Brasanac; Martin; Castro  (3-5-1-1)

Como en la primera vuelta, el paraguas posicional de la Real Sociedad empujó al Real Betis hacia la derrota. El dinámico trato de balón blanquiazul superó durante casi una hora (del 0 al 38, más el último cuarto de hora del encuentro) a una presión bética que, concienzuda de tener que priorizar sobre el carril central (acumulación de hombres y marcajes individualizados −como el de Martin sobre Illarramendi-), solo ganó sentido cuando la Real perdió la pelota puntualmente en fase de salida. Ésta última es una fragilidad con la que el equipo realista cuenta y asume todos los fines de semana porque, como ayer, sus aciertos y capacidad de reacción sobre dichos errores van a ritmo de Copa de Europa.

En el Villamarín los once jugadores blanquiazules viajaron juntos en torno a la pelota para atacar, como es habitual. Por un lado se ubicaban los hombres cercanos al balón, todos compartiendo un núcleo de casi siempre mismo apellido (Illarramendi). Y por otro estaban los lejanos, quienes, como Bautista, golpeaban constantemente la puerta del gol con desmarques de ruptura entre los tres centrales heliopolitanos.

El panorama para los locales era completamente distinto. Aun contando con el mismo porcentaje de balón (50%), su corazón latía diferente. Sin Rubén Pardo, el Betis no exigió a su rival a tener que bascular en demasiadas ocasiones. Aunque la salida de balón de los sevillanos no sea comúnmente vertiginosa, el viernes pesó que los cambios de orientación no poseyeran la tensión y velocidad indicadas, dado que figuras como Durmisi o Navarro, carrileros que viven del espacio y la llegada, sufrieron el estatismo de los ataques frontales del equipo bético.

El equipo de Víctor, que lo mismo valdría decir el equipo de Dani Ceballos, comenzó a competir por el bastón del dominio antes del descanso, y hasta el 2-3. La Real perdió la pausa, ergo el ritmo del partido, y jugó más para el 1-3 que para mantener los tres puntos. No extraña pues que tras el gol de la igualada bética, los de Eusebio no tuvieran que cambiar su morfología. El “chip” era el mismo. En verdad, alguien como Xabi Prieto necesitaba poca instrucción; su dopietta goleadora, además de emocionalmente fascinante, es la definición de un fútbol que incorpora el dónde, el cuándo y el cómo. Un abecedario inhumano que le convierte a fecha de hoy en pieza insustituible. El capitán, dicho sea de paso, adormeció junto al resto de especialistas (Illarra, Vela) las últimas posesiones de la octava victoria visitante. Una final menos en el camino.

Eusebio: “Ha habido fases en las que nos han dominado, pero también es cierto que nosotros hemos ido a por la victoria en todo momento […] Quizá en el primer tiempo hemos empezado bien, controlando el juego, pero a partir del gol ellos se han lanzado para arriba, nos han presionado la salida de balón, han logrado el control a partir de la movilidad de sus jugadores… […] Este equipo lo que tiene es que cuando tiene que ponerse el mono de trabajo se lo pone, se sacrifica, aguanta el chaparrón y a partir de ahí espera su momento, e intenta hacer el juego a nosotros más nos gusta, que es el del control. […] Hemos gestionado muy bien los minutos, hemos logrado aguantar el balón, Carlos [Vela] ha hecho un trabajo fantástico, Xabi [Prieto] también… tenemos jugadores capaces de tener la serenidad en esos momentos.

Víctor: “El partido ha tenido alternancias, momentos en los que ha dominado la Real, que sabemos que es un equipo en muy buena forma y con mucha capacidad para crear juego […] pero en momentos del partido hemos sido superiores, hemos sido capaces de crear 10 ocasiones claras de gol y el acierto de cara a portería ha marcado la diferencia.”

↑Aplauso de la semana: Asier Illarramendi

↓Suspenso de la semana: 

 

 

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