Día 56. Real Sociedad-Villarreal (0-1): alarma innecesaria

Suele decirse que la ocasión hace al ladrón. Que no hay robo sin oportunidad. Y ésta nace de la concesión de la víctima, que mejor o peor protegida, concede al mangante la posibilidad de salir felizmente impune. Dicha coyuntura se produjo ayer en Anoeta, lugar en el que el Villarreal comenzó a desenterrar 3 puntos en el mismo momento en que la Real Sociedad decidió intentar ganar de manera contraproducente: mostrando el camino de la victoria al rival.

El encuentro

XI: Rulli; Odriozola, Navas, Íñigo, Yuri; Xabi Prieto, Illarramendi, Zurutuza; Carlos Vela, Juanmi, Oyarzabal (4-3-3)

Bajas: Willian José, Agirretxe, Bergara, Carlos Martínez

Villarreal: Asenjo; Mario, Musacchio, Álvaro, Jaume Costa; J. Dos Santos, Trigueros, Bruno, Cheryshev; Bakambu, Adrián (4-4-2)

Mapa de pases del VILL (Min. 0-15)

Mapa de pases del VILL (Min. 0-15)

Durante la primera media hora de juego el conjunto de Sacristán encontró todos los horrores (pocos, pero acuciantes) en su propio sistema. En realidad no haría falta siquiera pluralizar, porque fue la falta de remate el factor determinante que evitó la ventaja en el marcador. El primer día tras la lesión de Willian José fue especialmente duro. Su ausencia se notó en el campo, y finalmente dolió en el resultado. No tanto por su capacidad asociativa, que en otros días se echó más en falta (ayer la Real alcanzó la amplitud lateral y superioridades necesarias para romper el bloque rival), sino por sus dígitos en materia de remate (la más alta del equipo, y con mucha diferencia respecto al segundo).

Mapa de pases del VILL (Min. 15-30)

Mapa de pases del VILL (Min. 15-30)

Mapa de pases del VILL (Min. 30-45)

Mapa de pases del VILL (Min. 30-45)

 

 

 

 

 

 

Tal y como recogen las imágenes, el ejercicio sin balón realista redujo el tablero a una mitad, el del sector castellonense. Afectados por el impacto del pressing y circulación donostiarras, los de Escribá perdieron la referencia asociativa y encontraron sólo en Bakambu la única alternativa contragolpeadora. Aunque la voluntad amarilla no fuera un repliegue tan intensivo (la presión inicial fue media-alta), el casi inexistente error técnico de la Real en los pases fue el oleaje que empujó al Submarino hacia la profundidad de su zona del campo, donde Sergio Asenjo (y lo extendería a Musacchio-Álvaro) tuvo menos trabajo de lo que en teoría se preveía.

Particularmente activa estuvo −por segunda semana consecutiva- la banda derecha, donde Vela, Xabi y el extra de velocidad de Odriozola fueron el motor de profundización local. Con origen en una salida aseada, todas las iniciativas de los de Sacristán superaron en velocidad al sistema presionante del Villarreal (Navas-Illarra-Íñigo, con un 89% de acierto, realizaron el mismo número de pases en 45 minutos que todo el Villarreal en 60). Los laterales fijaban por fuera, las referencias interiores (Oyarzabal, Zurutuza y Prieto) recibían por dentro, y como consecuencia, el Villarreal se estrechaba hasta ubicarse cerca del borde del área.

“No se puede morir por una idea porque siempre hay una idea mejor”

Arthur Schopenhauer

El problema txuri-urdin radicaba en que, a excepción de la estrategia a balón parado, no había rutas que descubrieran el gol. Sin embargo, como Eusebio Sacristán nació soberanamente más optimista que Schopenhauer, el técnico vallisoletano recurrió a los “cambios naturales” (jugadores que imiten, y no tanto cambien, al titular) que siempre acude cuando las cosas no están como él había imaginado durante la semana.

Primero Bautista (Juanmi), luego Canales (Prieto) y por último Concha (Oyarzabal). Los sustituidos, junto con Zurutuza, compartían la negativa circunstancia de haber perdido el carácter enérgico a la hora de encimar a sus pares. A partir de ese tipo de flaquezas el equipo de Escribá pudo comenzar como mínimo a levantar la cabeza, y por lo tanto a formular transiciones hacia el arco de Rulli (ejemplo de ello son las llegadas a línea de fondo de Bakambu, Adrián, Cheryshev, Mario Gaspar…). Además, la dinámica de los últimos minutos se fundió sobre la tentativa realista de querer ganar un partido que no tenía plenamente sujeto.

Quizá el 0-1 de Samu Castillejo no refleje tan bien la precipitación guipuzcoana como una jugada anterior, la que transcurre un minuto antes del helante 0-1, en la que el Villarreal se plantó en campo contrario con una superioridad difícil de explicar dado el contexto (contraataque de 3vs2 con 0-0 que finalmente resuelve bien Raúl Navas). Dicho sea de paso, lejos de ser un despiste, el gol ganador fue simple y llanamente una mala acción técnica (errónea orientación del cuerpo de centrales e Illarramendi, que miran hacia la zona activa -el balón- y se olvidan de los potenciales rematadores).

La Real malinterpretó los instantes finales y en general su presente. Porque nada exigía un comportamiento tan alarmante. De la misma manera que, hoy lunes, una mirada a la clasificación sólo tiene una interpretación: dentro de siete días, otra final en la isla de Setién.

Eusebio“Nosotros seguimos insistiendo en la decisión de buscar la victoria y esas ganas de vencer un partido para el que estábamos haciendo méritos nos llevó a una fase en la que debíamos de haber tenido paciencia, tranquilidad y cabeza para lograr el empate. […] Hemos tenido el control y nos hemos situado cerca de su área al Villarreal, pero sin hacer grandes ocasiones porque ellos se defienden muy bien.”

Escribá“No es ningún secreto que Trigueros es un jugador importantísimo para nosotros, pero creo que se le notaba la fatiga. En ese sentido, acertamos con el cambio. Ellos presionaban muy arriba y la salida de Rodrigo nos dio consistencia a nivel físico, claridad, mucha frescura y, a partir de ahí, si liberábamos la presión en los tres primeros pases, encontrábamos el espacio para que apareciese Cheryshev, Bakambu o Adrián. Creo que Rodrigo ha sido un jugador clave y quizá se pueda pensar que uno se equivoca al sacar a su centro del campo titular para darle entrada, pero ha demostrado que está más que asentado en la élite.”

↑Aplauso de la semana: Raúl Navas

↓Suspenso de la semana: Gero Rulli. Las sensaciones con balón son radicalmente contrarias a las que transmite en cada acercamiento rival. Se siente vulnerable.

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