Día 55. Espanyol-Real Sociedad (1-2): Cornellá un año después

Mismo mes, mismo decorado, mismo oponente, misma victoria (algo menos abultada esta vez), y sin embargo diferente sonrisa. Hace exactamente un año la Real Sociedad recuperaba oxigeno tras obrar la que sería la victoria más imponente de su insípida temporada. En Cornellá la afición donostiarra encontró un pequeño espejo en el que reflejarse; en Barcelona emergió un equipo que parecía haber adquirido cierta identidad que luego no resultaría definitoria, y tampoco gratificante a largo plazo. Es ahí, en la reflexión final, donde radica la diferencia respecto a la actuación de ayer; si el 0-5 miraba al ahora, el 1-2 mira al después. Señal de cambio de prioridades. Indicio de que efectivamente ahora mismo la Real Sociedad solo puede permitirse mirar hacia lo lejos.

El encuentro

XI: Rulli; Odriozola, Navas, Íñigo, Yuri; Xabi Prieto, Illarramendi, Zurutuza; Vela, WJ, Oyarzabal (4-3-3)

Bajas: Agirretxe, Canales, Carlos Martínez, Bergara

Espanyol: Diego López; Marc, David López, Reyes, Aaron; Hernán, Jurado, Javi Fuego, Reyes; Moreno, Caicedo (4-4-2)

El Espanyol de Quique Sánchez Flores se ha consolidado en la liga española siendo el equipo que mejor castiga las pérdidas de balón ajenas. El equipo perico agota la energía con ciencia; en sus ataques exprime al máximo sus oportunidades para que el sistema (ultra)defensivo cobre todo el sentido. Puede que individualmente no todos cuenten con el mismo poder de sacrificio, pero Quique ha instalado un principio básico que cada jugador entiende por ley: cuando un compañero pierde el esférico todos deben recuperar la posición hasta tener el balón de frente, siempre controlado por la mirada.

El Espanyol promedia 8,8 disparos por partido, el 2º más bajo de La Liga (Fuente: WhoScored)

Como ejemplo más cercano, hace siete días la eficacia de su ideario les brindó 3 puntos en La Rosaleda, donde un único tanto de Piatti (la baja del hombre más vertical ayer fue una gran noticia para el interés realista) y la actuación de sus centrales sellaron el triunfo. El equipo de Sacristán, sin embargo, exige mucho más a sus rivales. Para empezar, y fundamentalmente, el ritmo asociativo y de presión colectivo marcado por Asier Illarramendi (figura matriz que decide en qué zona se desarrolla el partido en el 90% de las ocasiones) conlleva mantener el nivel de concentración a una dimensión superior. Es por eso que estando descansados, y aun sin contar con el juego de espaldas de Willian José (lesionado al inicio), la Real entró por los tres carriles durante todo el primer periodo.

combinaciones-repetidas

Las 5 combinaciones más repetidas del encuentro involucran a los actores del sector derecho realista (Foto: FourFourTwo)

Principalmente por el sector derecho, donde Álvaro Odriozola volvió a ser pieza capital del croquis donostiarra. Desde la baja de Carlos Martínez y hasta la aparición del nuevo producto realista, la banda derecha tenía aislado a un Carlos Vela que ahora se siente más (y mejor) arropado con el desdoblamiento y el comportamiento sin balón de su socio. Que Xabi Prieto incrementara en número (77 pases, más del doble que frente a Osasuna) y en calidad (86% de acierto) de sus combinaciones obviamente también es un factor de peso. En general, cuando la Real engorda el contador de pases el marcador siempre sonríe a los de Sacristán. Cuanto más contacta con el balón, más fuerte es su inspiración.

Carlos Vela fue el mayor driblador del encuentro (6 regates)

Volviendo a Vela, el mejicano activó su diagonal desde el comienzo; agarró y pidió el balón con la continuidad y luminosidad que se le presupone a un jugador especial. La finalización del 0-1 define su grandeza. Jugada que por otro lado también focaliza en otros dos nombres. El primero y por orden de importancia, el de Íñigo Martínez, enclave en la fase de salida y engranaje defensivo del equipo. El segundo es Juanmi, quien además de generar superávit en materia goleadora, inyecta significado en sus movimientos sin balón (arrastra a David López en el mismo instante que Vela ejecuta el desmarque de ruptura para anotar el 0-1).

La Real encontró espacios tanto en transición como en estático (el Espanyol perdía rápido y en malas condiciones el esférico, amén de que el repliegue perico -de indefinida altura- nunca fue consistente). Sin una primera línea de presión productiva (Caicedo-Gerard), Jurado y Javi Fuego (minimizados en el primer tiempo) caían batidos con cierta facilidad. El 1-1 (producto de un envío directo -saque de puerta- que el Espanyol buscó desesperadamente con regularidad) se escapó del guión.

Tras el descanso la puesta en escena realista mantuvo el tono de la primera parte, siempre estando a un último pase/remate de plantarse frente a Diego López. Fue la versión de los locales la que igualó el encuentro durante apenas 15-20 minutos. Con Gerard Moreno como punta de lanza (recepciones en el interior y lateral, temporizaciones muy características, conducciones de gran calidad…) y el peloteo de Reyes, el Espanyol encontró la manera de estirarse.  Hasta que Asier dijo basta. 

Con el 1-2 comenzó un nuevo acto, concretamente el último de la noche, en el que ninguna pierna rival alcanza la velocidad de circulación de balón realista. En los últimos minutos toda ofensiva españolista dependía de un error que en el fútbol cualquiera puede cometer (como la mala entrega de Raúl Navas del 82′, que luego finalmente detiene Rulli), aunque no se estuviera dando la noche para tal suerte.

Asier Illarramendi cerró ayer un año de cambio, el que él lidera poniendo cara a una filosofía indisoluble, que lejos de caducar, fideliza e ilusiona a sus fieles. Justamente el motor que necesita la Real para mantener un ritmo de Champions.

Eusebio“Nos hemos enfrentado a un equipo de mucha solidez […] Hemos sido fieles a lo nuestro, tratando de imponer nuestro juego por encima de un Espanyol muy consistente, que cuando roba lo hace con mucha verticalidad y determinación.”

Quique: “En el primer tiempo, pese haber llegado con empate en el resultado no estábamos contentos con el partido porque teníamos la sensación de estar dejando espacios a su ataque rápido, perdíamos el balón en mediocampo… No estábamos ni adelante ni atrás. […] La Real Sociedad es de los mejores equipos que han pasado por aquí; un rival que te lleva a la máxima exigencia […] Ellos encontraban espacios para correr y espacios para jugar. En el segundo tiempo fue mejor; armamos bien el bloque medio-bajo, ellos tuvieron más dificultad para filtrar pases, nuestras contras fueron peligrosas y cuando mejor estábamos es cuando hemos recibido el segundo gol, que ha sido un golpe duro.”

↑Aplauso de la semana: Asier Illarramendi

↓Suspenso de la semana: 

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