Día 49. Málaga-R. Sociedad (0-2): víctimas del contraste

Los tres puntos de Málaga dejan patente que, aunque carente de recursos de un mismo perfil, la lista de la Real no está tan cerrada: todo lo contrario, la voracidad de su inercia futbolística también atrapa a las piezas de segunda fila. Es precisamente esa, la posibilidad de acudir al armario, la nueva realidad que la Real de Eusebio Sacristán desearía construir para agigantar su marca como entidad. La que permitirá al club instalar un nuevo gen competitivo, y la que hoy posibilita al equipo caminar hacia el partido contra el Barcelona a ritmo del tambor.

El encuentro

XI: Rulli; Odriozola, Aritz, Íñigo, Yuri; Xabi Prieto, Zurutuza, Granero; Juanmi, WJ, Oyarzabal (4-3-3)

Bajas: Agirretxe, Bergara, Carlos Vela, Zaldúa, Carlos Martínez, Mikel González

Málaga: Kameni; Rosales, Luis, Villanueva, Juan Carlos; Michael Santos, Camacho, Fornals, Chory Castro; Sandro, Duda (4-4-2)

Sacristán maquinó una alineación que no pudiera afectar al partido de Copa de Europa del jueves. Lo suficiente para no quedarse a medio camino de la victoria. Por este motivo la Real Sociedad se presentó en La Rosaleda en manga corta por la banda izquierda, donde los más habituales (Yuri, Zurutuza y Oyarzabal) expusieron las piernas con más electricidad, y a la vez en manga larga en la derecha, donde la pausa (Prieto), el futuro (Odriozola) y la movilidad (Juanmi)  jugaron una parte importante compensando el lado fuerte del equipo. Y entre los dos mundos, Esteban Granero, que junto a Aritz Elustondo e Íñigo Martínez, abastecieron y giraron al equipo hasta asentarse en tres cuartos del área malacitana.

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Mapa de pases del triángulo Aritz, Granero, Íñigo Martínez (Foto: Squawka)

Sin obviar el significado de los 45 pases de Rulli y su 91% de efectividad, el último en ser mencionado, Willian José da Silva, fue la contraseña que liberó la superioridad donostiarra en banda izquierda y sobrepasó a una defensa malacitana que, lejos de asfixiar (Romero pretendió, y solo pretendió, que su equipo ensuciara la salida de balón txuri-urdin con una desdibujada presión alta), fue víctima del contraste colectivo entre uno y otro equipo.

El bloque malaguista llegaba tarde y por lo tanto los centrales realistas en ningún momento se apresuraron por el pressing andaluz, mal coordinado, poco escalonado y sin el piloto automático del que gozaba su rival en fase defensiva. Ante tal dificultad media, la Real pasaba directamente a la segunda fase de elaboración y una vez ahí, asentado en campo visitante, activó a la gente imaginativa.

En este sentido, como la del delantero brasileño, igual de decisiva fue la actuación de Juanmi, correoso e incisivo en todas sus acciones recordando al telespectador (porque el graderío de La Rosaleda está bien enterado) por qué hace dos años atrajo la atención de uno de los equipos de scouting más prestigiosos de Europa. Partiendo desde la derecha pero ocupando siempre el espacio y carril adecuado,  solamente echó en falta una buena finalización a su trabajo, que fue sumamente productivo tanto en el apartado asociativo como en el  juego vertical.

Tras la primera media hora de juego el balance defensivo de la Real se resintió. Bien porque algunas malas decisiones (error de Íñigo -min. 30- en iniciación que salva Rulli, saques de esquina no finalizados…) permitieron al Málaga encontrar las transiciones que ansió desde un principio, y bien porque Asier Illarramendi no había salido de inicio. Sin embargo, el nivel de decisión y movimientos sin balón de Aritz Elustondo (8 recuperaciones) e Íñigo Martínez (10) supusieron un saco de correcciones que convirtió a la Real en dueña de los primeros tres cuartos de hora de juego.

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Granero, único jugador defendiendo en zona del equipo, estuvo bien arropado durante todo el encuentro por los marcajes individuales de sus compañeros.

El dominio del segundo tiempo, en cambio, tuvo más que ver con dos irrupciones, una (los goles) más casual que la otra (entrada de Illarramendi). La Real encontró en la ilógica de sus dos tantos una buena oportunidad para desertizar un partido de ida y vuelta, y sintetizar la última media hora en un rondo continuo que lideraría el sentenciador de Mutriku.

Con el de ayer ya son dos partidos consecutivos en los que el conjunto guipuzcoano ha podido con extremada destreza dibujar “la nada” en la última media hora del encuentro; en ambos casos para volver a Donosti  con la faceta indomable que a buen seguro deberá recurrir dentro de dos días si quiere salir vivo de Leo Messi.

Eusebio: “Partido más de ida y vuelta de lo que a mí me hubiera gustado, pero es lo que nos ha propuesto el Málaga. Hemos entrado en ese juego y hemos tenido la efectividad en el segundo tiempo. […] Es un chico [habla sobre el debut de Odriozola] que ya en la gira de Estados Unidos en pretemporada demostró que compite bien. Tiene muy buenas condiciones para esa posición. Además tiene ilusión, ganas y lleva años trabajando en la casa; es una alegría para el club ver que cuando necesitamos un chico del Sanse el rendimiento es bueno. Eso nos permite estar tranquilos, saber que viene gente que nos va a aportar energía.”

Romero: “Tuvieron la posesión en el primer tiempo, pero creamos ocasiones de gol. El equipo le ha dado sentido al juego con esos contragolpes. Es cierto que después del gol el equipo se desordenó mucho, empezamos a correr mal.”

↑Aplauso de la semana: Aritz Elustondo. Más que cumplidor, el más entero en situaciones críticas, concretamente en las mejores transiciones del Málaga.

↓Suspenso de la semana:

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