CdR (1/8 ida). Real Sociedad-Villarreal (3-1): el mismo faro

Recuerdo la exhibición de un Submarino que capitaneaba Bruno. Recuerdo partidos dominados por hombres de segunda fila. Entre ellos Gerard Moreno, que bien valió el pase a una semifinal. Recuerdo que hasta en el juego aéreo se descubría a una Real diminuta (¡y eso que nos dirigía un entrenador Premier!). La tendencia resultadista llegó a tal punto que el Villarreal de Marcelino necesitaba muy poco para llevarse algo valioso de Anoeta. Y fue entonces, en septiembre de 2016, cuando surgió la llama.

En la derrota de El Madrigal supimos que Zurutuza e Illarramendi debieron juntarse mucho antes. Pero también que nunca es tarde, teniendo en cuenta que en los últimos dos meses hemos olvidado los ocho anteriores. Por todo esto, por haber coincidido con el Villarreal en una Copa que ya no desilusiona, existe un valor añadido en la eliminatoria: el de la posibilidad de romper con el pasado.

El encuentro

XI: Rulli; Zaldúa, Mikel, Iñigo, Yuri; Xabi Prieto, Illarramendi, Zurutuza; Vela, WJ, Oyarzabal (4-3-3/4-1-4-1)

Bajas: Agirretxe, Carlos Martínez, Navas

Villarreal: Asenjo; Mario, Musacchio, Álvaro, Jose Ángel; Dos Santos, Trigueros, Rodrigo, Soriano; Pato, Sansone (4-4-2)

La igualdad estaba servida en un partido que enfrentaba al cuarto y quinto de la La Liga, y además había que añadir un factor fundamental: ambos equipos toman el mismo faro de la ilusión como referencia (basta con echar un vistazo a las alineaciones). Porque Sacristán y Escribá no solo quieren abrirse a Europa mediante la competición regular, también buscan engrandecer la marca del club llevando la bandera competitiva por delante de cualquier tipo de torneo. Algo que en Villarreal desde hace años forma parte de lo común, y que en San Sebastián se está trabajando para que ocurra de manera más regular.

Disposición táctica de ambos equipos (foto: Sharemytactics)

Disposición táctica de ambos equipos (foto: Sharemytactics)

Desde el comienzo del partido el 4-4-2 amarillo, estructura innegociable en la entidad castellonense, no logró dominar la situación como en otras ocasiones. Porque a pesar de que el ritmo y la posesión se repartieran por momentos a parte iguales, la Real Sociedad desprendió superioridad en el comportamiento sin balón. Con las marcas y las persecuciones bien interiorizadas, las piezas realistas impedían que el Villarreal atajara por el túnel que acostumbra a utilizar cuando el rival presiona su salida de balón (intentan ganar metros a través de los apoyos de sus puntas). Y es que para llegar hasta Pato y Sansone, los visitantes debían superar tres fases (Zurutuza-Prieto en primera instancia −la más floja de ayer-, Illarramendi en segunda −con todo lo que eso conlleva-, y por último la asociación Mikel González-Íñigola más atinada en el despeje-).

Las veces que Trigueros (el más lúcido del equipo de Escribá) pudo jugar de cara,  la interpretación de Illarramendi, que nace del instante, salió al paso. El triángulo que conformaron el mutrikuarra y sus dos escoltas (Mikel-Íñigo) resultó infranqueable durante toda la tarde-noche. Tras el 1-0 (obra de las mejores individualidades ofensivas-Oyarzabal y Willian José- del equipo), esta faceta defensiva resultó siendo capital.

Principalmente porque el equipo de Eusebio Sacristán necesitó de entereza para sobrevivir en campo propio (desde el minuto 20 hasta el 2-0 de Vela, el Villarreal atrincheró al conjunto txuri-urdin). Y segundo porque, tras el descanso, la profundidad visitante fue aún mayor; Pato creció en número de recepciones, dañó, pero su equipo no encontró la manera de dibujar el punto final (a excepción de Trigueros, que con su gol instaló el suspense en la eliminatoria).

Caso contrario al de los locales, quienes perdieron el control en el segundo periodo, y sin embargo contaban en todo momento con materia para elaborar una buena transición de pocos toques. Y la Real, colectivo de especialistas en la toma de buenas decisiones, reunió en el 3-0 todo lo que el escenario exigía (temple en área propia y dar continuidad al robo con un ataque fugaz). La dosis de empuje de Yuri encontró continuidad en el toque picaresco de Mikel Oyarzabal, del que grandes trucos se esperan en este nuevo año. El canterano era el último que faltaba por subirse al barco del elogio. Si en las próximas semanas mantiene su condición, en el horizonte del equipo txuri-urdin no se atisba ninguna desviación.

Eusebio: “Era importante para mí que el equipo transmitiera las sensaciones de hoy, porque hay continuidad tras el parón. Debemos seguir siendo fieles a los nuestro, afianzándolo y mejorándolo.”

Escribá: “Nos encontramos un 3-0 que no merecíamos. En el momento que mejor estábamos encajamos el segundo de una manera curiosa. La eliminatoria se nos ha quedado difícil, pero lógicamente pensamos que podemos clasificarnos. Quedan 90 minutos por delante y tenemos equipo para marcar dos goles. Para pasar deberemos ser más fuertes a nivel defensivo.”

↑Aplauso de la semana: el tándem Íñigo Martinez-Mikel González.

↓Suspenso de la semana: Zurutuza-Prieto en fase defensiva (nada que ver con su aportación ofensiva).

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