Día 40. Real Sociedad-Barcelona (1-1): un empate excepcional

Hace justamente un año que la Real Sociedad saltaba al Camp Nou con el firme convencimiento de clamar que sí, por qué no, quería dominar en la cuna de la dominación. Por aquel entonces Leo Messi representaba la cara de un Barcelona inspirado, apenas intimidable por una Real que llevaba tan solo 90 minutos de rodaje bajo la tutela de su nuevo técnico. En aquella tarde Eusebio Sacristán desplegó todos los recursos estilísticos de la literatura que él había aprendido, interiorizado y llevado a la practica en el pasado precisamente ante misma la grada culé. El resultado final evidenció el carácter largoplacista de su idea, pero detrás del 4-0 existía un mensaje intencionado. Algo que, por ejemplo, en la victoria del 1-0 en Anoeta resultó difícil descubrir.

Sin embargo, 364 días y decepciones después, ahora el equipo de Sacristán ha pasado de solo querer a también poder. El fútbol del equipo txuri-urdin ha llegado a un punto que la excelencia le concede una anómala posibilidad: no mirar atrás ante ningún rival. Ignora el precio de la pérdida de balón porque, primero, no lo pierde, y segundo, cuando lo hace sabe dónde hacerlo. Y es así como ante el equipo que normalmente antes vencía mediante la inercia histórica, ayer sobrevoló por encima de un Barça desbordado en todos los sitios menos en el más importante: el marcador.

El encuentro

XI: Rulli; Carlos Martínez, Navas, Iñigo, Yuri; Xabi Prieto, Illarramendi, Zurutuza; Vela, WJ, Oyarzabal (4-3-3/4-2-3-1)

Bajas: Gaztañaga, Bergara, Pardo

Barcelona: Ter Stegen; Sergi Roberto, Piqué, Mascherano, Jordi Alba; Rakitic, Busquets, André Gomes; Messi, Luis Suárez, Neymar (4-3-3)

La primera mitad, la más concisa en cuanto a dominio realista,  se inclinó hacia el bando local por dos razones: el comportamiento sin balón de la Real (una presión alta siempre con la clara intención de guiar toda ofensiva azulgrana hacia la banda) y el porte exquisito del conjunto blanquiazul a la hora de progresar con el esférico. Comenzando por esto último, durante aproximadamente la primera media hora, cuando la Real no salía por fuera (Vela-Xabi o Oyarzabal-W. José más lateral correspondiente) David Zurutuza fue la vía a través de la cual la Real comenzaba sus jugadas por dentro y terminaba por fuera para finalmente cercar el área dominado por Piqué.

El vasco-francés, que no iba a tener el mismo peso en el segundo tiempo (en su favor hay que decir que, entre otras cosas, venció el balón dividido que originó el 1-0), siempre se sirvió de Illarramendi (fuente de alimentación suprema) para jugar hacia adelante. Progresivamente y sin freno, la plasticidad colectiva en los pases (84% de efectividad al final del partido) y en general la autoestima en cada gesto de los jugadores difuminaron el nombre y la grandeza del contrario. Al final todo se reducía a jugar con sentimiento a través de una idea, un estado del que la Real no se ha caído en las últimas semanas.

En cuanto al pressing, razón capital de que todo los episodios más importantes ocurrieran en campo del Barça, Sacristán encomendó a Xabi Prieto la tarea de acompañar a Willian José en la presión a los centrales, de manera que además de orientar la salida azulgrana hacia el costado, también ambos pudieran tapar las líneas de pase interiores. En este sentido, Illarramendi y Zurutuza partían teóricamente en inferioridad numérica (3vs2) frente a Busquets, André Gomes y Rakitic (normalmente era el croata el hombre libre). En cambio, para que los de Luis Enrique no aprovecharan dicha debilidad la Real necesitaba intensificar la presión a fin de exigir al Barcelona un nivel de circulación que ahora mismo no posee, además de ser superiores en los envíos directos, y tener un sistema de coberturas que, teniendo a Illarramendi en el equipo, es perfectamente asumible. Y efectivamente, el Barcelona jugó gran parte del tiempo de espaldas a Rulli.

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Rakitic, libre de marca, detrás de la presión realista (I)

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Rakitic, libre de marca, detrás de la presión realista (II)

 

 

 

 

En caso de darse el peor escenario, o dicho de otra manera, si el Barça encontraba situaciones claras en las que girarse y poder correr hacia portería contraria, Iñigo Martínez (líder de la línea), Raúl Navas (imponente actuación del sevillano mostrando gran nivel de anticipación en situaciones críticas), Carlos Martínez (importante figura para impedir el juego directo del Barça en el segundo tiempo), Yuri (el más puntual de La Liga) y el propio Illarra se mostraban fiables ante la MSN. Y es que a excepción de la maniobra de Neymar en el 1-1, la Real se sintió extremadamente cómoda con este sistema de seguridad.

Relacionado con todo lo comentado, y ya entrando en el apartado ofensivo, el envío prolongado de numerosos centros y saques de esquina, el ajetreo de Vela (además de la compensación de movimientos entre los tres de arriba, especialmente los del mejicano con los de Willian José), las subidas de Yuri  y, en definitiva, la actitud colectiva de encimar sobre la frontal, permitió al bando txuri-urdin mantener al Barcelona en un estado de sofoco sin fin aparente.

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La gran mayoría de las entradas exitosas del Barça fueron en los laterales, zona en la que la Real Sociedad de Eusebio siempre exige al rival un nivel de circulación de alta gama si quiere salir de la presión blanquiazul (Foto: Squawka)

El método estaba siendo tan sumamente cristalino que, una vez más, la Real contuvo su estatus por encima de las circunstancias. Muestra de su grado emocional, el gol de Leo no tornó el curso los sucesos, más bien evidenció el gen ganador del conjunto donostiarra. La entrada de Juanmi, los últimos 15 minutos de Carlos Vela y la fatiga visitante (además de la defensa pasiva del tridente ofensivo culé, que no colaboraron en este aspecto) desequilibraron la balanza (no así el resultado) en favor del equipo que, del 1 al 93, había dejado rastro de su planteamiento en cada milímetro del campo.

Hoy Donosti se despierta bajo un suspiro muy diferente al que fluye por Barcelona; el aficionado echa en falta un dígito de más en la tabla de victorias. Un drama que solo pertenece a la tribu de los ambiciosos, quienes saben que el 1-1 de ayer es excepcional en los dos sentidos del término. El que defiende que el fútbol le arrebató dos puntos, y sobre todo, el que no pone límites al futuro cuando hace referencia al juego del equipo de Eusebio.

Eusebio: “Es un pasito más en nuestro crecimiento y convencimiento de que por este camino se puede hacer mucho”. 

Luis Enrique“Es un partido muy fácil de explicar porque la Real Sociedad ha sido superior a nosotros en todos los aspectos. […] el equipo de Eusebio nos ha pasado por encima, no nos ha dejado dar cinco pases seguidos, nos ha apretado cuándo y cómo ha querido, nos ha ganado todos los duelos y se puede decir que el resultado en la primera parte ya ha sido un milagro. En la segunda parte hemos mejorado un poco, pero ni mucho menos suficiente. Nos hemos metido en el partido por una jugada aislada entre Messi y Neymar pero poco más”.

↑Aplauso de la semana: rozar la excelencia es obra de todos.

↓Suspenso de la semana: 

2 comentarios en “Día 40. Real Sociedad-Barcelona (1-1): un empate excepcional

  1. Excelente análisis, pero creo que faltó recalcar que el mediocampo del Barca estuvo muy flojo. No es quitarle mérito a la Real Sociedad, pero Busquets ya viene flojísimo desde el principio de la temporada, Rakitic muy irregular y André Gomes no tiene ningún peso en los partidos. En el clásico acabó siendo otra cosa, pero en este encuentro se vio un equipo partido. Carlos Martínez mantuvo a raya a Neymar todo el partido excepto la jugada del gol, en la que se equivoca claramente al salir a cortar al espacio, pero hay mérito del brasileño. Un Barcelona deslucido desde el juego, extrañando mucho a Iniesta (sino fíjense el salto de calidad que dio el equipo con el ingreso del español en el segundo tiempo contra el Madrid), y una Real Sociedad muy ordenada que superó a los catalanes en todas las líneas, pero le faltó “pimienta” desde lo individual, cosa que al Barca le sobra y con dos llegadas te convierten tres goles.
    Excelente artículo.

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  2. Tan cierto lo que comentas como que, con esos mismos problemas individuales y colectivos de mediocampo, nadie hasta ahora había minimizado de esta manera durante 90 minutos al Barcelona. De ahí mi preferencia por relucir lo que hizo la Real Sociedad. Pero efectivamente hay piezas culés muy lejos de su nivel.

    PD: Muchas gracias, me alegro que te haya gustado.

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