Día 33. Eibar-Real Sociedad (2-0): examen sorpresa

Respeto, rotación, pavor, Ipurúa o adaptación. Cada uno elegirá el término que considere para definir el once que dibujó ayer Eusebio para intentar ganar en Eibar. A fin de cuentas detrás de cada equivocación también hay una idea noble. Por eso para el que escribe estas palabras hay otra circunstancia algo más espinosa que afecta a corto, medio y veremos si a largo plazo al club realista. Y es la manera en que su entrenador se desentendió de una situación tan crítica -pero normalizada- como la expulsión de un jugador. Ante tal suceso Sacristán decidió no decidir a pesar del clamor del desequilibrio. Y aunque en ese momento no tuvo un impacto directo en el resultado final, dudar fue la peor decisión de toda una cadena de errores que llevaron al equipo a volver a perder en un campo que de forma explicable no conquista desde 2007.

El encuentro

XI: Rulli; Aritz, Navas, Iñigo, Héctor; Bergara. Illarramendi, Zurutuza; Vela, WJ, Juanmi (4-3-3)

Bajas: Yuri, Carlos Martínez, Toño y Agirretxe

Eibar: Riesgo; Capa, Gálvez, Lejeune, Luna; Pedro León, Escalante, Dani García, Bebé; Enrich, Kike García (4-4-2)

Y es que dejando a un lado el planteamiento, los 21 minutos de la primera parte  en los que la Real Sociedad se permitió el privilegio de jugar en inferioridad numérica con Markel Bergara en el lateral derecho reflejan el grado de conmoción con el que el entrenador afrontó la expulsión de Aritz Elustondo (min. 24) y lo que aconteció a continuación. A Eusebio le desmontaron la idea inicial (plantear una batalla física que el año pasado funcionó a medias) con un examen sorpresa que nunca transmitió la sensación de siquiera poder aprobar.

En primer lugar porque no sustituyó a Zurutuza hasta el descanso, y para entonces el Eibar ya había entrado hasta en tres ocasiones (Bebé en el 29′ y 41′, y Luna en el 42′) por la banda que el técnico no quiso reformar con anterioridad. Segundo porque de la misma forma que la Real sollozaba en defensa por el costado de Bergara, a la vez en fase ofensiva perdía una opción de salida. En este sentido, tal era la estrechez de su embudo, que la Real no encontró en ningún momento una vía sólida para asentar sus posesiones en campo contrario.

En igualdad de condiciones (11vs11) había una manifiesta intención de persistir en la presión sobre Dani García y Escalante (y centrales) para forzar pérdidas que situaran a la Real en zonas medianamente adelantadas. Pero ciertamente el conjunto blanquiazul precipitó cada una de sus recuperaciones ante el angosto bloque eibarrés (a excepción de la ocasión del remate de Juanmi en fuera de juego, en la que Illarra realiza el primer y único cambio de orientación fructífero del mediodía hacia el sector de Vela).

Respecto al juego con balón, la Real no daba tiempo a sus laterales para ensanchar el campo como hace cuatro días, y por consiguiente su ruta ofensiva poseía un matiz más vertical del que solamente acciones aisladas (descargas o aproximaciones de Willian José a banda, rupturas de Juanmi…) generaban novedad en las inmediaciones de Asier Riesgo.

Por si no fuera un juego suficientemente plano, al quedarse con uno menos la Real perdía el nexo (Zuru) que juntaba a Illarramendi con la zona de remate (que cargaba insistentemente Markel junto a Willian José, Vela o Juanmi) y por otro lado la altura del bloque defensivo perdía metros. No había mayor plan para salir del paso que rentabilizar un imprevisto eibarrés en alguna elaboración de sus jugadas. O eso o que Rulli contactara con Willian José (Xabi Prieto en el segundo tiempo). Y a partir de ellos ganar metros (una proposición ofensiva planísima, vaya). Solamente tras el 2-0 (el Eibar bajó la intensidad) y con la incorporación de Oyarzabal se atisbó alguna que otra probabilidad de acercamiento. Pero en cualquier caso todo el talento corría a su cuenta, y no a la de su jefe.

Ahora que se intuía el fin del método de ensayo y error, y que Eusebio había agotado el cupo de las probaturas, el de La Seca ha vuelto a enzarzarse con el pasado. La lógica dicta que contra el Betis no planteará nada similar; de lo contrario sería reconducir al club hacia un clima de indecisión que a pocos días del derbi de San Mamés no parece el marco ideal.

Eusebio“Partido muy condicionado por el penalti y la expulsión. No hemos sido capaces de aguantar esa situación y plantar cara […] Hasta ese momento el encuentro era muy igualado, con dos equipos con mucha intensidad y agresividad en las disputas del balón.”

Mendilibar“A partir del penalti hemos estado mucho más tiempo en campo rival, casi no nos han tirado a portería. […] Hoy hemos sabido jugar con uno más teniendo pausa para llegar a portería contraria. No hemos tenido prisas y hemos estado tranquilos.”

↑Aplauso de la semana: Mikel Oyarzabal

↓Suspenso de la semana: sería difícil contextualizar la derrota de la Real en Ipurúa sin tener en cuenta la toma de decisiones de Eusebio Sacristán. Así como contra el Espanyol detectó y casi resolvió el problema, esta vez la dirección de campo fue cuanto menos confusa e inefectiva.

Un comentario en “Día 33. Eibar-Real Sociedad (2-0): examen sorpresa

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