Juanmi: qué, cómo y por qué

“En los entrenamientos suelo actuar de árbitro y no uso apenas el silbato. No lo hago porque a veces suele dejarse caer al suelo muy fácilmente. Necesita ser más fuerte. Este es un aspecto que estamos intentando que mejore”.

A los cinco meses de su llegada al sur de Inglaterra, Ronald Koeman pronunciaba estas palabras acerca de la adaptación de Juanmi Jiménez al Southampton. Por entonces el de Coín aún buscaba la manera de superar los límites de un fútbol contracultural a su estilo. Aquella fue una batalla que, tal y como el contador final de minutos disputados reflejan, nunca estuvo cerca de vencer.

Minutos de Juanmi en Inglaterra:
Liga: 161 min.
FA Cup: 44 min.
Copa de la liga: 158 min.
Southampton U21: 155 min.
Europa League (fase de clasificación): 68 min.
Total: 586 minutos

El 16 de junio de 2015 el Southampton sacó 7M de la hucha para hacerse con los servicios de Juanmi y tan solo un año después el malacitano vuelve a La Liga para“volver a sentirme jugador”, en palabras del propio protagonista. Partiendo de ese sentir, la razón de su retorno se explica por sí sola: en el último año Juanmi no ha sido Juanmi. Incapaz de superar la frontera idiomática, aturdido por los códigos de un fútbol distinto y sobre todo ser víctima de una dinámica de equipo en la que su rol consistía en jugar puntualmente 20-30 minutos (normalmente con resultado desfavorable) supusieron una carga fatídica para su progresión.

En clave Real 
Con la puerta de la Premier cerrada, Juanmi volverá a lucir la blanquiazul para jugar en el Norte del mismo modo en que conquistó el Sur. “Posibilidades en ataque y polivalencia, pero también goles” es, sin quitar ni una coma a las palabras de Loren, justamente lo que trae a Donosti.

Más allá de la posición que vaya a ocupar (todo indica al exterior izquierdo, aunque parece indudable que su peso en zonas interiores será capital), el mediapunta andaluz tiene gran parte de las virtudes de las que la Real Sociedad 2015-16 adoleció. En el vídeo se advierten algunas de ellas, como la imaginación del jugador para darse la vuelta. La Real del año pasado carecía de regate, movilidad por dentro y gol. A medida que el equipo corría hacia el horizonte, las opciones de pase se difuminaban; todo concluía en aperturas a banda con su pertinente centro lateral. Para que eso no sucediera uno de estos dos debía entrar en escena: el rival o Mikel Oyarzabal. En definitiva, la Real no brillaba por hacer cosas diferentes.

Eusebio Sacristán busca en Juanmi lo que encontró en Denis Suárez cuando formuló la mejor versión de su Barça B. De manera que contará con un nuevo especialista para volar (transiciones), pero también a un talento que atrae marcas y colabora para que el equipo se asiente en campo contrario. El recorrido del lateral de su lado (Yuri/Héctor) no sufrirá cambios respecto a Zurutuza (un fijo en la banda izquierda durante el final de la temporada pasada) debido a su constante movimiento fuera-dentro. Con Juanmi en el verde la Real también gana un efectivo electrizante que ya sabe lo que es marcar 8 goles en La Liga. Aunque lo más importante es que ningún atacante de la plantilla es de su perfil.

No es necesario apuntarlo, pero obviamente esto no significa que la ambigüedad colectiva del año pasado vaya a tener solución gracias a un solo jugador. De nada servirá amasar el equipo con perfiles técnicos si la hoja de estilo realista es difusa o está incompleta. Por otro lado, saber que Juanmi ha estado durante meses en manos de un catedrático en bloques defensivos como Javi Gracia ahorrará horas de entrenamiento. Pocos equipos en la liga española se hacían dueños del espacio a la velocidad que lo hacía el Málaga de hace dos temporadas. La exhibición del Camp Nou siempre quedará en la retina. En aquel equipo Juanmi era uno de los primeros dos presionantes del 4-4-2, pero también un conductor exquisito cuando el equipo recuperaba la posesión. Por lo tanto, la manifiesta obsesión de Sacristán por recuperar rápido el balón (o como mínimo recuperar la posición) no sufrirá rasguño aparente.

A la espera de conocer la versión de Carlos Vela, todo apunta a que el vínculo con Oyarzabal será seña de identidad. Ambos cargarán con la faceta ofensiva más independiente del equipo para reactivar la producción sin balón (jugadores como Illarramendi no tardarán en alimentar sus desmarques de apoyo). Además, capacitado para esconder el esférico, Juanmi es libre de elegir si correr o esperar a compañeros de segunda línea. Como tiene la manía de elegir casi siempre bien, sus facultades le convierten en un jugador compatible con cualquiera de las versiones que la Real ofreció la temporada pasada, y aún mejor, con las que puedan surgir en el futuro. Ahora falta un último paso. El más importante en realidad: que el club dote al jugador un entorno en el que pueda renacer como futbolista. Claro que para que eso ocurra es el propio club el que debe saber hacia dónde y con quién camina. Si eso sucediese, que Juanmi Jiménez encaje en la capital donostiarra entraría dentro de la normalidad.

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