Conclusiones y deberes para el curso que viene

La Real Sociedad es una banda de jazz de estilo desvaído. Cada fin de semana en esta temporada, los músicos han perseguido  la armonía y no al revés. El público, esperando poder algún día reconocer el estribillo, se ha sentado cada 14 días en la grada mientras el club buscaba respuestas en la improvisación, ignorando que ésta es un arte que necesita dominio.

Decía Mihaly Csikszentmihalyi que, como sucede en otros muchos aspectos de la vida, “no se puede disfrutar de las relaciones sin dar nada a cambio”. Y aunque los motivos se estén acabando, siempre es la afición la que año tras año pica su propia piedra de la ilusión. Cree en el escudo, en dos colores con pasado, a pesar de que la reciente historia txuri-urdin se haya estancado en un capítulo interminable, o que los 90 minutos en Anoeta hayan pasado de darle sentido a la vida a convertir ésta en una muy lenta. Si la temporada 2014-15 era la de la reflexión,  la de encontrar una razón de ser, el curso 2015-16 es una llana prolongación de la agonía.

En las siguientes líneas se mencionarán algunas de las virtudes y, sobre todo, los problemas más reconocibles y que de cara al año que viene necesitarán ser remediados si dentro de unos meses no queremos encontrarnos con el mismo desaliento:

  • La Real de Gijón

La Real va a jugar a lo que yo sentí como jugador y siento ahora como entrenador. Tengo mi visión de lo que es este deporte; me gusta disfrutar, viendo a mi equipo jugar siempre desde la responsabilidad, desde el equilibrio y tener claro que para llegar al resultado hay que hacer las cosas bien. Trabajaremos con la idea que yo he ido madurando a lo largo de toda mi carrera, y esa es la idea que transmito a mis equipos. Hasta ahora mis equipos han tenido una idea clara basada en el control, el juego de ataque, la intensidad… en una serie de aspectos que reflejan lo que yo siento futbolísticamente”. Palabras de Eusebio Sacristán en su presentación.

No se puede explicar la segunda vuelta del equipo txuri-urdin sin relatar lo sucedido el 22 de enero de 2016. La derrota en El Molinón desenmascaró el lado más pragmático de Eusebio. Las palabras de su presentación perdieron fuerza, se apartaron del discurso del equipo, y el técnico vallisoletano creyó conveniente que los meses de verano sería mejor ocasión para empezar a trabajar desde una idea más afín a su filosofía.

Desde aquel 5-1 la Real de Eusebio se transformó en la Real de Gijón, un equipo kilométrico, más cauto en las grandes ocasiones y adaptado a su realidad, que por momentos era casi trágica. El lavado de cara sirvió para salvar resultados, incluso jugando peor que en su primera etapa como técnico realista (Villarreal, Rayo, Real Madrid, Dépor… fueron partidos en los que la Real produjo más que suficiente para sacar mucho mejores resultados). Obtenida la salvación finalmente de manera holgada, la misión a la que se enfrenta Sacristán ahora es retornar a su plan inicial, el de imponer su estampa y que la pregunta “a qué juega la Real” tenga una respuesta definitiva.

  • El remate

La Real ha acabado la temporada con la segunda media más alta en centros laterales (25 por partido) y, sin embargo,  su fuerte no ha sido el remate. Tal problema se alimentó por diversos factores. La primera fuga irreparable la causó Agirretxe con su ausencia, que marcó un antes y un después mucho más duro de lo previsto. Porque al contrario que el año pasado, Jonathas sí contaba con la autosuficiencia que Finnbogason no tiene. Sin embargo el brasileño se ha mostrado regularmente impreciso, incapaz de sobreponerse a un contexto difícil. Difícil porque la Real carga muy poco el área (el delantero siempre parte en inferioridad), no regatea  y ante la falta de opciones ofensivas el centro lateral acabó siendo más una vía de escape que un recurso.

  • Sin carril central

Es muy ilustrativo que con la inmensa batería de jugadores (Agirretxe, Canales, Vela, Iñigo Martínez, Diego Reyes, Illarramendi, Zurutuza, Xabi Prieto, Pardo, Mikel Oyarzabal, Jonathas…) que tiene la Real Sociedad para atar lazos en zonas interiores haya acabado siendo el equipo que menos utiliza el carril central del terreno de juego (21% según WhoScored). Tras la baja de Canales, que hasta entonces la Real sí pisaba más la zona, el centro quedó despoblado. La falta de automatismos para progresar con balón y la lentitud del mismo invitaron a que el equipo se conformara con los balones en largo (las descargas de Xabi Prieto y luego Zurutuza fue, si no el que más, uno de los recursos más fiables) para llegar al área rival. En definitiva, la Real transmitió poquísimo con balón.

  • Rendimiento individual

Si los hombres que llegan para marcar la diferencia no la marcan (Jonathas, Bruma), si los que ya están no dan un paso adelante (Vela, Prieto), y si tus hombres más lúcidos (Agirretxe, Canales) se caen en el peor momento de la temporada, es difícil que el grupo salga bien parado. Solo quedaba una carta, que por suerte la Real tiene varias de ese tipo en su baraja, y es la de la cantera. La aparición de Mikel Oyarzabal (no me quiero olvidar de Elustondo, aunque en este caso me estoy refiriendo más a todo lo relacionado con lo más importante de este deporte, que es el gol) fue el golpe de oxígeno que salvó a un equipo agonizante. Él e Illarramendi fueron los grandes maquilladores de los enormes problemas colectivos del equipo.

Aspectos positivos

  • Juego sin balón en fase defensiva

La llegada de Sacristán supuso un salto cuantitativo y cualitativo en el oficio del robo. La Real ha acabado el curso siendo el equipo que más balones intercepta de La Liga (22,8 de media por partido), aunque es verdad que ha sacado escaso rendimiento a dicho título (lastrado por los problemas anteriormente comentados). Sus fases de gran presión en la primera media hora y la buena disposición del bloque en el repliegue (fundamentado en un sistema de coberturas bien interiorizado) ha permitido que el equipo se sintiera fuerte sin balón. Así se entiende que sus días más inspirados coincidieran con las fechas más señaladas (Athletic, Barcelona y Sevilla), en las que el balón pasaba a un segundo plano. Es en otro tipo de partidos, en los más terrenales (equipos de mitad y zona baja de la tabla), donde la Real tiene que construir un plan más elaborado para cumplir con el objetivo que cada junio se propone (luchar por la plaza europea).

  • Estrategia

No tanto la ofensiva como la defensiva, la estrategia a balón parado ha ofrecido una mejor versión. En realidad el cambio en este aspecto del juego comenzó con Moyes, cuando la defensa puramente zonal  pasó a ser mixta (ahora solo Prieto en el primer palo y Jonathas o Zuru defienden en zona). Rulli, que sigue siendo (y no hay síntomas de que ocurra lo contrario) un portero de pura intuición y reflejos, ha agradecido que su defensa haya concedido menos facilidades en parado.

  • Nombres clave

A los ya mencionados (Oyarzabal, Illarramendi y Elustondo) habría que sumar la entereza de Iñigo Martínez para apretar el cinturón y generar las ocasiones que los de arriba eran incapaces de inventar, el giro futbolístico de Diego Reyes y por último, que no menos importante (más bien lo contrario), el retorno de David Zurutuza a un campo de fútbol.

Un comentario en “Conclusiones y deberes para el curso que viene

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