Día 24: Villarreal-Real Sociedad (0-0): comodín Diego Reyes

El Villarreal de Marcelino es el pícaro de la competición. Mejora con astucia, atrapa a cualquier rival y distorsiona su imagen de cara al público. Da igual que sea uno de los conjuntos que menos tira a portería (solo Betis, Granada y Sporting disparan menos al arco). Gana porque acierta. Ataca como defiende. Pero por encima de todo consiguen que nos saltemos los códigos a la hora de juzgar; porque es difícil no considerar al Submarino un equipo “ofensivo” cuando su once siempre lo componen jugadores técnicos, rápidos y feroces. Sin embargo, lo cierto es que se parece más al “equipo por antonomasia”, como definió Marcelino al Atleti, que a uno díscolo y atrevido. En cualquier caso, el líder de la competición de los mortales (aquella en la que los tres grandes de la liga española no participan) y semifinalista de la Europa League, no puede ser otra cosa que un equipazo.

El encuentro

XI: Rulli; Zaldúa, Aritz, Iñigo Martínez, Yuri; Reyes; Oyarzabal, Illarramendi, Markel, Zurutuza; Vela (4-1-4-1/4-3-3)

Bajas: Agirretxe, Canales, Navas, Carlos Martínez

Villarreal: Asenjo; Gaspar, Bailly, Víctor Ruiz, Rukavina; Denis Suárez, Bruno, Pina, Samu Castillejo; Soldado, Bakambu (4-4-2)

La Real Sociedad es precisamente un equipo que puede corroborar lo afirmado en la última línea. El equipo txuri urdin, que no gana a la bestia amarilla desde hace seis años, se ha sentido pequeño en todos los choques desde que dejara atrás Segunda (a excepción del partido de Anoeta esta temporada, cuando el Villarreal se sintió presa y terminó escapando con los tres puntos).

Además, la riqueza táctica de cada uno de los duelos (incluyendo los de Copa del Rey) siempre ha sido intensísima y favorable para los intereses de los castellonenses. Si un día decidía Bruno Soriano, en otro lo harían los apoyos de los delanteros dinámicos o el rombo defensivo en los laterales. Incluso la estrategia tuvo su espacio.

Frente a un nuevo enigma que pudiera aparecer el domingo, Eusebio Sacristán eligió a Diego Reyes para poner cara a su once. El mexicano funcionó de comodín; un perfecto complemento para acompañar a los que empujan hacia adelante (Illarramendi y Markel fijaban a Pina y Bruno Soriano, los jugadores de banda se duplicaban como de costumbre y el delantero presionaba a centrales) y a la vez abrir la posibilidad de que los centrales persigan a su par (Soldado-Bakambu) sin necesidad de preocuparse por su espalda. Junto a todo ese juego de coberturas y apoyos por todo lo ancho y largo del campo, habría también que añadir su presencia aérea en situaciones de repliegue y balón parado.

Diego Reyes MC

Fue a partir de ese cometido cuando el equipo donostiarra se acomodó en El Madrigal e intentó encontrar grietas en uno de los muros defensivos más competitivos del torneo. Para hacerlo, como es natural,  la Real escogió el costado con más potencial para la profundización, en este caso la izquierda. La iniciativa de Iñigo, el posicionamiento y la aceleración de Illarra, Zurutuza (que además de ser el más fiable cubriendo el esférico, también lo era en el juego aéreo estando Xabi Prieto en el banquillo),  los apoyos de Vela y el desdoblamiento de Yuri se juntaron en pocos metros para reducir la distancia respecto a Asenjo.

Para llegar a tal zona, si no era mediante el envío en largo de Rulli, la Real confió la primera fase de elaboración a Reyes. Polifuncional durante 80 minutos, el central mexicano también lideraba toda salida de balón. Y lo hizo muy bien. Mejor de lo que esperaba incluso Marcelino Toral. A diferencia de lo que sucedió en el partido de ida, el técnico asturiano priorizó las bandas (Soldado y Bakambu orientaban su cuerpo para que la Real jugara por dentro con Reyes) para que la Real errara un pase interior y ante una posible pérdida los Castillejo, Soldado, Bakambu y Denis aprovecharan la amplitud en salida (centrales abiertos, laterales en línea de banda…) del conjunto txuri-urdin atacando la portería de Rulli.

Mapa de pases de Diego Reyes (Foto: Squawka)

Mapa de pases de Diego Reyes (Foto: Squawka)

Reyes comprendió la dificultad, la aceptó y resolvió el reto con inusual serenidad −dado el contexto- encontrando a hombres libres en la banda. El mayor problema con el que una y otra vez chocó la Real (y media Europa cuando se enfrenta al equipo amarillo) fue la imposibilidad de incrementar el número de remates. Porque la movilidad hasta los 3/4 de cancha fue buena en cuanto a ocupación de espacios, movilidad de los mediapuntas y detección del lado débil (Vela ejecutó un par de envíos cruzados excelentes en el primer periodo). Pero en cuanto número de remates, Rulli trabajó tanto como el arquero rival.

De igual manera, en el segundo tiempo la Real transmitió dominio similar al encuentro de Anoeta, pero con un matiz diferente (Reyes) en el apartado de la seguridad defensiva (en la ida Illarra jugó “a solas” de mediocentro único, con Canales y Granero de acompañantes). Siendo ampliamente superiores en las disputas y duros en el robo (véase la ocasión del mano a mano de Vela), el conjunto guipuzcoano nuevamente encontró en el “otro fútbol” su particular vivero ofensivo.

En el 83′ Sacristán sustituyó a Reyes por Prieto (Illarramendi pasó al centro y el capitán al interior) y como si de quitar un tapón se tratara, la Real sufrió la primera internada de Bakambu después de que éste arrastrara a Elustondo para luego atacar el pasillo interior. Antes, Marcelino había probado suerte con la movilidad de Adrián para agitar la zona, pero ni por esas el Villarreal solventó la fórmula Reyes, razón incondicional para que la Real volviera a ofrecer una cara que a veces, solo a veces, le apetece mostrar.

Eusebio“Hemos vuelto a competir y jugar bien […] Me quedo con la sensación de que este tiene que ser el nivel cada día. […] Hemos tratado de, por un lado, mover el balón con criterio, evitar pérdidas porque el Villarreal es muy peligroso, controlar sus ataques con un buen trabajo de los centrocampistas y los jugadores de arriba presionando también en todo momento […] Hoy era un partido que daba a pie a tener un pivote incrustado entre la defensa, que nos ayudase con esos cuatro jugadores que tienen arriba, y viene bien tener un jugador como Diego que mira mucho para atrás y ayuda mucho a la línea de cuatro. Markel es un jugador mucho más de ir hacia adelante e ir a apretar. […] Tratábamos con Asier [Illarramendi] como con Markel neutralizar tanto a Pina como a Bruno.”

Marcelino“La Real jugaba mucho con portero, nos hacía el campo muy largo y en ese balón largo cuando íbamos a apretar casi todos los rechaces eran para ellos y eso nos obligaba a tener que correr luego 50 metros […] No estuvimos cómodos en el partido. La Real presionaba arriba, pero nosotros teníamos una salida no muy complicada. Porque en campo propio siempre eramos 6×5, pero para eso hace falta movilidad y querer el balón. Creo que estuvimos espesos cuando teníamos el balón, y luego en cuanto a despejes y balones divididos nos costó mucho”.

↑Aplauso de la semana: Diego Reyes

↓Suspenso de la semana: –

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