Día 22. Eibar-Real Sociedad (2-1) o cuando no triunfó el desborde

Success, Pablo Hernández, Asensio, Viera, Sarabia, Morales, Keko, Musonda, Juanpi, Jony… Aunque tranquilamente podrían (y muchos lo serán muy pronto), estos jugadores no forman parte de equipos que alcanzarán la cima europea a final de año. Lo que no quita que sus caras sean menos importantes, ya que suponen nada menos que el dribbling para los equipos que ocupan la zona humilde de la clasificación, donde ahora mismo la Real Sociedad deambula sin rumbo. Ellos son los hombres highlight, los que agitan la jugada y levantan la expectación. Los que, como el sábado, ante un equipo replegado en su ciénaga todos temerían su figura.  El problema de la Real, entre otros, es que precisamente carece de ese personaje, vital en un contexto de supervivencia. Bruma y Vela, en ese orden, son actualmente los que tienen mejores registros en dicho arte. El porqué de la suplencia del primero quedó evidente el sábado. Es en el mexicano, que realizó un buen partido hasta que su entrenador le pidió hacer jugadas messiánicas, donde Eusebio intentó encontrar respuestas que no aparecen desde hace meses.

El encuentro

XI: Rulli; Aritz, Reyes, Iñigo, Yuri; Markel, Illarramendi; Oyarzabal, Xabi Prieto, Zurutuza; Vela (4-2-3-1/4-1-4-1)

Bajas: Carlos Martínez, Navas, Oier, Agirretxe, Canales

Eibar: Riesgo; Capa, Ansotegi, Ramis, Luna; Keko, Dani García, Escalante, Inui; Bastón, Enrich (4-4-2)

Me parece justo empezar el análisis reconociendo que el primer tiempo de Ipurúa no te lo firma cualquier equipo. La primera media hora de los de Sacristán, siendo una continuación de los últimos dos grandes resultados, merece pocas correcciones en cuanto a la disposición defensiva. Porque la Real comprendió Ipurúa y la particularidad de su microclima; se adaptó, y protagonizó una actuación sin balón perfecta en sensaciones y números. Más aún, nadie en esta temporada ha logrado conceder tan poco al Eibar. Al equipo de Jose Luis Mendilibar le caracterizan mayormente dos cosas: la estrechez de su bloque y los mecanismos para profundizar por la banda. Siendo lo primero un problema para hacer más de tres pases seguidos en ataque, la Real se encargó de que por lo menos lo segundo no se potenciara en ningún momento.

Repitiendo el montante con el que se incendió el Sánchez Pizjuán, Eusebio volvió a situar a Mikel Oyarzabal donde no parece tan decisivo (en la derecha, aunque puntualmente combinó movimientos con Xabi Prieto) pero está igualmente comprometido. En el caso de Zurutuza, tuvo en frente a uno de los tándems más productivos del campeonato (la asociación Capa-Keko).

Disposicion de la Real en el 1T

Disposicion de la Real en el 1T

De esta manera, sin carriles por los que volar y encontrar vías de remate, el Eibar, que tiene un 9,37 de media en centros laterales (promedio de la primera media hora de todos los anteriores encuentros disputados en Ipurúa) solo pudo centrar en una sola ocasión (un balón cruzado de Inui en el minuto 30). Por tener, no tuvieron ni saques de esquina.

Sin embargo, en un nuevo capítulo de aleatoriedad futbolística (y de concentración individual de varios jugadores visitantes), en el segundo envío lateral de la tarde Sergi Enrich igualaría un partido que primeramente había desigualado (y de qué manera) David Zurutuza. En realidad los dos tantos son dos excepciones si se tienen en cuenta el número de aproximaciones. Con esto no debe entenderse que la Real no fuera superior, que lo era, porque el bando donostiarra estaba robando más (el triple −9 contra 28-, concretamente) y mejor. Si por fuera Zuru y Oyarzabal eran los hombres generosos, por dentro Illarramendi y Xabi Prieto fueron los vértices de un triángulo que culminaba Markel Bergara, siempre con la mira puesta en las recepciones de Dani García y Gonzalo Escalante, lanzadores del equipo armero.

Ante la ausencia de remates (pero no de profundidad, porque la Real estaba saliendo bien por banda), Eusebio planeó aligerar la faceta ofensiva obligando a Oyarzabal a mentir a la defensa contraria moviéndose por todo el frente (las pocas veces que pudo, apoyó en los dos lados con mucho criterio para dar altura al equipo). Con Vela ocupando zonas exteriores (muy acertado con balón y oportuno en la espera a las subidas de Elustondo) y con Xabi Prieto alternando sus centros con llegadas desde segunda línea, la Real mantuvo un gran ritmo competitivo hasta el lapsus de Zuru en el 2-1.

Disposición de la Real en el 2T

Disposición de la Real en el 2T

A partir de entonces Sacristán entendió oportuna la entrada de Jonathas, que en vista de lo que estaba sucediendo, sonaba razonable meter centímetros entre Ramis y Ansotegi. No obstante, lo que el equipo txuri-urdin ganaba en opciones de remate, lo perdía también en la calidad de los centros laterales (con la sustitución de Prieto la Real no vería más centros como el de la ocasión de Markel). Durante los últimos quince minutos Jonathas no recibió ningún balón aéreo ventajoso.

La Real es el equipo de la Liga que más balones intercepta de La Liga (22,3 de media por partido), pero saca poco rendimiento al robo (ocupa la 14ª posición tanto en tiros a puerta como en número de dribblings por partido. Fuente: WhoScored

Con la entrada de Bruma la apuesta por el desborde se dobló en la teoría, pero flaqueó estrepitósamente en la práctica (desconcertantes los minutos del extremo portugués, al que la pelota le trató como un desconocido). Sin manifestarse la intimidación en el uno contra uno (además Mendilibar reforzó la banda izquierda con Juncà), al conjunto eibarrés le salió barato tanto retroceder metros como encontrar a Rulli en transición.

En esta ocasión marcar en el primer cuarto de hora (hecho que en los últimos dos meses se está convirtiendo casi en condición para puntuar) no significó el triunfo. Como lección, lo que la Real sí puede sacar en claro de Ipurúa es que seguirá dependiendo más de la concentración en los pequeños detalles que de la jugada del “chupón”. Este último, de haber existido, la Real hubiera abandonado las lamentaciones mucho antes.

Eusebio“Hemos hecho lo que teníamos que hacer. He visto al equipo con mucha intensidad, concentración… con determinación de ir a conseguir la victoria. Hemos tenido cerca el 0-2 y luego con una aproximación del Eibar nos han empatado. […]  El 2-1 ha sido un poco de contrariedad, porque entendíamos que eramos nosotros los que estábamos haciendo méritos para ponernos por delante. […]  Entendía que no estábamos encontrando esa situación que en otros partidos Carlos [Vela] nos ha dado entre líneas y la profundidad por bandas y entendía que para las disputas contra los centrales prefería tener a alguien como Mikel. Y también porque pensaba que el desborde por banda de Carlos podía hacer más daño al lateral. […] Cuando nos han ganado hemos buscado tener más presencia en el área con gente como Jonathas y hemos buscado todo tanto desde dentro como fuera”

Mendilibar“En los últimos tres partidos se han adelantado muy rápido, y nosotros todo lo contrario, ya que nos han metido rápido en los últimos cuatro enfrentamientos. […] Ha habido un momento que en la mitad del campo ellos podían con nosotros, tenían más gente y nos costaba mucho controlarles. Con el empate hemos mejorado, hemos igualado un poco las fuerzas y a partir de ahí ha sido un partido igualado”

↑Aplauso de la semana: Zurutuza-Yuri

↓Suspenso de la semana: Rulli

Un comentario en “Día 22. Eibar-Real Sociedad (2-1) o cuando no triunfó el desborde

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