Día 20. Sevilla-R. Sociedad (1-2) o cuando Iñigo es la victoria

Es la acción. 90 minutos comprimidos en una bestialidad. Cuando Iñigo Martínez evitó que Gameiro  contestara como sabe un mal envío de Rulli, no solo respiramos; caímos en que ayer tocaba ganar. Porque además de trabajados, los tres puntos tienen un toque místico, el que permitió conquistar una colina que desde un lejano 20 de septiembre nadie se atrevía a asaltar. Y de la misma manera que la acción defensiva de Martínez es la viva imagen de la Real en Sevilla, el error del meta argentino es la representación de un mal partido del colectivo txuri-urdin con balón, aunque preciso en solucionar situaciones críticas que, 2 de cada 10, normalmente suelen acabar en favor del equipo de Emery.

El encuentro

XI: Rulli; Carlos Martínez, Reyes, Iñigo, Yuri; Markel, Illarra; Oyarzábal, Xabi Prieto, Zurutuza; Vela (4-2-3-1)

Bajas: Canales, Agirretxe, Oier, Zaldúa. Capilla, Navas

Sevilla: Rico; Mariano, Rami, Kolo, Tremoulinas; Cristóforo, Krychowiak; Vitolo, Banega, Reyes; Gameiro (4-2-3-1)

El comienzo del Pizjuán guarda relación con uno de los mejores picos de forma de la época moyesista, cuando la Real sacaba adelante resultados con goles en los primeros 5-10 minutos y resguardándose en el orden de sus líneas. Por delante en el marcador el equipo de Eusebio dejó de preocuparse de dos cosas: estaba menos exigido en la necesidad de encontrar agujeros en el rival sin una referencia arriba (la Real es el segundo equipo −después del Barcelona- de La Liga que más remates en el área pequeña realiza tras centro desde la banda) y podía potenciar el juego del correr (el equipo realista finaliza más jugadas en transición, 71, que en estático, 41).

En lo que va de curso, la Real Sociedad recibe el triple de ocasiones en transición (91) que en posicional (30). Fuente: Opta

Teniendo estos tres datos en la olla, hay que añadir un ingrediente más: siempre que cede la iniciativa (o mejor dicho, cuando se olvida de la posesión), la Real acostumbra a sacar rédito al sufrimiento. Pero no a la angustia  de la pérdida de la posesión, sino al sufrimiento “voluntario”. Las veces que la Real ha optado por versionar al Leicester City, los resultados, cada uno con muy diferente argumento, han sido más que buenos.

posesion riv

Desde que Moyes aceptara el cargo, la Real solamente ha perdido en una ocasión cuando la posesión era igual o inferior al 40%

Evidentemente que el Sevilla jugara la última media hora del primer tiempo como si faltasen pocos minutos para el final facilitó la gesta. El resultado condicionó las prisas de uno y el sosiego de otro. Dos goles que, sobre todo el primero, seguramente trastocaron la estrategia a balón parado de la escuadra hispalense. Siendo Xabi Prieto el centro de atención de todo envío (en el pasado reciente causó grandes lamentaciones en el bando de Nervión) en ningún caso Markel era un objetivo a temer (Iñigo, Reyes y el hombre del segundo palo, en este caso Zuru -lugar que habitualmente pisa Elustondo-, son los que suelen atraen la atención de las defensas).

Gran parte de la frustración andaluza se vio reforzada por el once que planeó Sacristán; además de exigir la colaboración de los delanteros en la presión (Vela y Prieto más implicados que otras veces defendiendo hacia adelante), el técnico visitante cubrió la espalda del sistema con dos jugadores que han demostrado ser grandes piezas de sacrificio defensivo (siendo el juego lateral la vía más fuerte del Sevilla, el desplazamiento de Vela y Prieto hacia el centro tenía gran justificación desde el punto de vista defensivo). Durante muchos minutos el método presionante (tanto a gran altura, como en zona media) volvió a generar las buenas sensaciones que en la primera etapa de Eusebio el equipo había transmitido. La duda local fortificó las certezas del conjunto visitante, que a falta de claridad en las jugadas posicionales (las conducciones de Vela y la pausa de Zuru para favorecer las llegadas desde segunda línea fueron los principales -y únicos- argumentos en ataque), mostró su mejor cara en las disputas.

En este sentido, la vuelta de David Zurutuza (esperemos que ésta sea la definitiva) es un activo fundamental en todos los aspectos. Tanto para hacer de candado, como de punta de lanza. El francés mejora a los diez restantes, al igual que en el Pizjuán, donde principalmente Illarramendi y Markel se aprovecharon de su presencia para centrarse en lo que mejor saben hacer: cerrar el carril central (por donde, como ya hemos comentado en las últimas semanas, se le han escapado muchos puntos al conjunto donostiarra) y apoyar puntualmente en la banda más cercana.

A partir de esa tranquilidad la figura de Illarra comenzó siendo grande para terminar siendo enorme. 6 intercepciones, 5 tackles, 2 despejes, 1 asistencia y una labor que no se explica con números fueron el resumen de su cuenta. Cristóforo y Krychowiak no encontraron la manera de potenciar a Éver Banega, quien a la vuelta del descanso tuvo que bajar a la base (Iborra entró al campo para cargar la mediapunta) para limpiar los problemas en salida de balón que en gran medida la Real provocó. Fue a partir de entonces, y gracias al 1-2 (más luego la inoportuna decisión de Bergara de autoexpulsarse), cuando el Sevilla de Emery comenzó a reconocerse en el espejo. Mariano y Vitolo llevaron la bandera de las jugadas ofensivas, pero entre Rulli, Iñigo y Reyes redujeron las llegadas locales a un dolor más llevadero, el mínimo exigible sabiendo del escenario en el que se encontraban.

Ayer la Real mostró el carácter del equipo complicado que quiere, necesita y debe ser en todos los estadios. Aquel que para ganar partidos como el de la semana que viene es suficiente. Su mayor debe ahora mismo es demostrar el mismo ímpetu cuando éste no sea la herramienta primordial ante equipos de la zona media-baja. Solo así dejará de ser un equipo de 38 puntos en abril y pasará a convertirse en lo que la afición muy justamente reclama.

Eusebio: “Victoria basada en la solidaridad, compromiso, trabajo de equipo […] En el primer tiempo hemos tenido la sensación de tener controlado al Sevilla, tenerle en su campo, presionar, alejarles de nuestra portería. Lo hemos conseguido por momentos. […] Creo que hemos hecho una muy buena primera parte, bastante completa. Luego en el segundo tiempo el Sevilla nos ha obligado tirar para atrás, luego ha llegado la expulsión… y a partir de ahí hemos tenido que trabajar mucho.”

Emery: “Los errores hoy han venido muy marcados, y han marcado el devenir de un partido donde hemos tenido muchas ocasiones, donde el equipo rival apenas ha tenido opciones. Pero también influye una segunda parte: los errores no forzados que tienes que ajustar. El 0-2 era el mayor reto que hemos tenido esta temporada en nuestro estadio: el equipo ha tenido el nivel de juego y el carácter de crear ocasiones.”

Sustituciones: cambio obligado de Carlos Martínez por Elustondo (52′), Granero sustituyó a un fatigado Zurutuza (59′) y por último Vela abandonó el campo para defender con 5 defensas (entró Mikel González, en el 86′)

↑Aplauso de la semana: la doble I: Illarramendi e Iñigo

↓Suspenso de la semana:

2 comentarios en “Día 20. Sevilla-R. Sociedad (1-2) o cuando Iñigo es la victoria

  1. Pingback: Día 22. Eibar-Real Sociedad (2-1) o cuando no triunfó el desborde | La mano de David

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