Día 11. Real Sociedad-Betis (2-1) o cuando Ricky casi lo levanta

El estado anímico es ese sujeto diabólico con el que es necesario entablar amistad. De lo contrario, se originan situaciones tan extrañas como la de este último sábado. En Anoeta el equipo txuri-urdin instaló su sistema operativo, fluyó con diferentes picos de juego, pero se olvidó de instalar el antivirus. Y después de sobreponerse al troyano de Gijón con un 2-0 al descanso, un malware bético, también conocido como van Wolfswinkel, provocó la alarma del sistema dominante, que a pesar de la desconexión mental, pudo finalmente salir vivo del fuego.bielsa vs nantes

El encuentro

XI: Rulli; Aritz, Mikel González, Iñigo, Héctor Hernández; Vela, Xabi Prieto, Pardo, Oyarzabal; Jonathas  (4-3-3/4-1-4-1)

Bajas: De la Bella, Zurutuza, Canales, Yuri, Agirretxe, Raúl Navas, Granero, Carlos Martínez

Betis: Adán; Molinero, Pezzella, Bruno, Varela; Cejudo, Petros, N’Diayer, Portillo; Fabían; Rubén Castro  (4-4-1-1)

 

Pero antes de ir a la “posición anímica” de la que tanto habla Marcelo Bielsa (la estupenda captura, por cierto, es de @esttoper), vayamos al primer periodo, donde la Real dominó las dos mitades del rectángulo de juego. Los de Eusebio mataron el susto de El Molinón aglutinando la posesión. Los locales sanaron las heridas protegiéndose con el balón, y optando por los mismos mecanismos que paralizaron los planes de Valencia y Deportivo.

ataques posicionales 1

Dibujo táctico de la Real en estático

Es decir, Mikel e Iñigo Martínez daban salida al balón junto a Illarramendi, los laterales esperaban en la línea blanca (con uno de ellos, Héctor, siendo el más punzante), interiores (Pardo, Xabi Prieto) ejecutaban movimientos verticales tanto para recibir por dentro como para estirar (aunque Pardo, mucho más tendente a ayudar en la base, no hace tanto este movimiento, y es Oyarzabal -que entró por Bruma- el que acostumbra a sustituirle en el juego interior y la tarea de verticalizar), extremos móviles y Jonathas fijando a centrales o puntualmente lateralizándose para dar apoyos y crear superioridades en banda (algo que, si no fuera por su estado de desconcierto, debería estar haciendo más veces).

Con todo este conglomerado encima, acompañado por una presión tras pérdida enérgica, el Betis no encontró salidas para el despliegue. Replegados y empujados por la Real, la armada andaluza abandonó su cobijo en contadas ocasiones (en su mayoría por acciones individuales o balones en largo). El minutero transcurría mientras la Real horizontalizaba en 3-4-3 (imagen de arriba) principalmente mediante los pases de Illarra de un costado a otro. Solamente cuando entendían que había una oportunidad, los locales metían el bisturí por dentro. Sino, la posesión moría en banda.

4-1-4-1

Presión del 4-1-4-1 realista (I)

4-1-4-1 2

Presión del 4-1-4-1 realista (II)

 

 

 

 

De toda esa construcción arquitectónica Iñigo Martínez se alzó como la pieza más valiosa. Y no me refiero precisamente al gol del 2-0, que también, sino a su buena causa en la progresión de las posesiones. Porque si bien es verdad que Xabi Prieto y Oyarzabal fueron el punto de partida de la mayoría de las aproximaciones al balcón del área bética (sin finalización, pero llegando al territorio de Adán al fin y al cabo), el central de Ondárroa tuvo una función mayúscula en las producciones ofensivas como la del primer gol del partido.

La secuencia del 1-0 comienza cuando Martínez detecta el vacío en banda, conduce y amaga con cambiar la orientación de la jugada. Instantes después atrae la atención de Cejudo y así libera a Héctor, que en ese momento doblaba por banda (1vs1 contra Varela). Finalmente el lateral conectaría con Oyarzabal la pared previa al gol de Xabi Prieto.

Las cifras de Iñigo: 100% duelos aéreos (6/6), 87% acierto de pases, 6 intercepciones (todas en la izquierda) y un gol.

La Real, por tanto se sintió mejor en la izquierda. Allí el balón corría mejor (y más rápido) cuando Iñigo-Pardo-Héctor-Oyarzabal (con Illarramendi de comodín) activaban el rombo. En el lado contrario, al tener un lateral menos agresivo (Aritz) y un central menos pausado (Mikel González), las maniobras ofensivas dependían de lo que Xabi Prieto y Vela pudieran tejer a pocos toques o permutas. En el global, la Real trabajó y se ganó la victoria del descanso.

Pero quedaban 45 minutos, largos y a los que Merino no renunció. Ricky van Wolfswinkel, el trotamundos que tan bien rindió en el Sporting lisboeta (donde coincidió con Bruma en la 2012-13), saltó al césped junto a Joaquín (Cejudo pasaba al lateral para afilar la banda derecha). El holandés, punta de lanza en ambos costados (durante 20-25 minutos colocó continuamente al Betis en campo contrario), respondió a los seis minutos provocando la precipitación de Iñigo Martínez (sí, también falló) y asistiendo para el 2-1.

El Betis se apoderó de la situación, sacó del estadio a la Real preponderante, y la vistió de zozobra (con Rulli como máximo exponente). Así lo entendió también Eusebio, que tardó menos de cinco minutos en introducir a Markel Bergara (salió Mikel Oyarzabal en el 56′) con una intencionalidad cristalina. Esta sustitución significó dos cosas: adelantar a Illarramendi (en uno de los vértices junto a Pardo) y escorar a Xabi Prieto en el carril zurdo, donde con Moyes demostró que allí no se encuentra cómodo. En resumen, los realistas directamente pasaron a defenderse; el balón dejó de circular por el centro y aún con media hora por delante la Real no encontraba la manera de ganar tiempo y poner contra a la buena presión del Betis.

Mapa de pases de la Real en el primer tiempo

Mapa de pases de la Real en el 1T (Foto: Squawka)

Mapa de pases de la Real en el 2T (Foto: Squawka)

Mapa de pases de la Real en el 2T (Foto: Squawka)

 

 

 

 

 

 

La desnaturalización de Prieto murió con la entrada de Bruma (por Pardo en el 74′). El capitán volvió a su posición e Illarra cambió de perfil colocándose en el interior izquierdo. En el último cuarto de hora el nivel de sufrimiento bajó la intensidad y la Real soportó mejor su inferioridad. El cansancio pesaba, y ver el final cerca sentó mejor en la casa donostiarra, que por entonces ya se encontraba sin tejado y con los tabiques duramente lastimados.

El mejor fruto del 2-1 es el propio resultado, como es habitual en cualquier equipo que lucha por no descender. Pero también por el aprendizaje que supone sobrevivir con un fútbol que no pertenece al ideario de Eusebio; el del sábado es un recuerdo que en un futuro próximo (esperemos que el destino no lo quiera) puede servir para creer que sí, que están preparados para sacar puntos aunque solo el compromiso sea el único arma de supervivencia. A estos niveles, en el fútbol no hay solución mejor que la de creer en algo.

Eusebio: “Hemos reaccionado muy bien después de un último partido en el que las cosas no salieron bien. Queríamos salir bien desde el principio y creo que los hemos conseguido […] Hemos logrado tener el control, hemos impedido al Betis que se acercara a nuestra portería y con nuestra presión hemos logrado recuperar balones en su campo y hacer dos goles meritorios […] A partir del descanso el Betis ha hecho dos cambios, nos ha sometido, ha llegado su gol y en ese momento indudablemente, después de venir de los que habíamos vivido la semana pasada, el equipo lo ha notado. En ese sometimiento lo que hemos hecho ha sido juntarnos todos, estar fuertes y saber que ante la situación que planteaba el partido en ese momento, necesitábamos otra cosa. Y en ese sentido estoy muy contento con el compromiso de todos. […] Reconozco que el juego del segundo tiempo no es el que este equipo está acostumbrado a hacer, pero esto también ayuda a que como equipo podamos seguir creciendo. […] Mikel [Oyarzabal] cada vez que ha participado siempre nos ha dado cosas. Hoy era un partido en el que desde esa posición fuera un jugador que viniese a coger balones entre líneas y poder hacer daño al Betis. Ha cogido bien la posición, ha cogido bien algunos balones, pero quizá no hemos tenido la claridad y la frescura de otras veces en el último pase, y los últimos controles. Hemos desaprovechado ocasiones que nos hubieran dado la posibilidades de generar situaciones de peligro. 

Merino: “Dos tiempos totalmente diferentes para los dos equipos. En el primer tiempo nos dedicamos prácticamente a defender, inclusive la presión la hacíamos muy atrás. La Real tuvo la posesión, la llegada. […] En el segundo tiempo ha cambiado el guión, hemos terminado muy bien físicamente […] Ha salido todo bien prácticamente, lo que más me ha gustado de los cambios ha sido que Joaquín, Ricky [van Wolfswinkel] y Ceballos no han jugado de inicio, pero cuando les ha tocado salir son los primeros en comprometerse […]”

Sustituciones: Markel Bergara saltó al campo para remar con la ventaja mínima (56′), Zaldúa por Aritz Elustondo (cambio obligado) y Bruma por Pardo (75′).

↑Aplauso de la semana: Iñigo Martínez y Mikel Oyarzabal. El primero por los motivos ya mencionados y el segundo por haber aprovechado su primera titularidad tras la poca incidencia de Bruma en Gijón. Como dice Eusebio, “siempre genera cosas” (provoca la falta del 2-0) cuando salta al campo.

↓Suspenso de la semana: Rulli. El nerviosismo y los desajustes del argentino (dominio del área, balones aéreos, juego con los pies…) en la portería afectan al comportamiento de la línea defensiva y resta confianza al equipo.

 

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