Día 15. R. Sociedad-Málaga (1-1) o cuando la Real olvidó el espejo

Solo el Barcelona, y porque tiene a un tipo histórico, ha sido el único de los grandes que ha logrado escapar de las garras del Málaga. Tanto Real Madrid, por partida doble, como el Atlético de Madrid se dejaron puntos ante el equipo boquerón, que comenzó la temporada titubeante hasta que su entrenador engrasó suficientemente el sistema. Javi Gracia está dando pasos de gigante para convertirse en uno de los mejores de la liga en su materia. En dos años con el equipo malaguista el ex jugador de la Real ha sabido ganar desde la inferioridad, crecer a pesar del incesante desarme del equipo, y en definitiva construir una fórmula de oxígeno para sus equipos. El sábado, sin su figura contextual (Camacho), sumó una nueva muestra a su historial.

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Día 14. Athletic-R. Sociedad (0-1) o cuando Illarra cosió la victoria

No lo esconden, ellos mismos afirman que son presa de una imagen. Nada más pisar terreno donostiarra, Eusebio Sacristán se ganó la fama de un ser convencido, intransigente con la idea de que el balón no se iba a negociar mientras él dirigiera al equipo. Y aunque en sus primeros días dicha premisa ganó enteros (encarando hasta a la bestia más brava del lugar), lo cierto es que en las últimas semanas (tras la hecatombe en Gijón) se ha distinguido un importante paso atrás (no en calidad, sino en estilo). En Cornellá el equipo txuri-urdin aparentó ser camaleónico, ante el Granada el equipo dejó la sospecha y finalmente en San Mamés se confirmó: actualmente la Real de Eusebio vive de la espera y de la garra que tanto echaba en falta Alberto Górriz.

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Día 12. Espanyol-R.Sociedad (0-5) o cuando Rubén puso las flechas

Hasta los mejores, o sobre todo ellos, como Stanley Matthews han llegado a creer que la táctica es un muro de piedra que tiene la misión de acotar la creatividad. Para el extremo inglés (el primer Balón de Oro de la historia), la pizarra era una mala película que se repetía una y tres veces. Walter Winterbottom, seleccionador de Inglaterra en los años 50 y 60, preparaba al combinado inglés para ganar la Copa del Mundo de 1950 en Brasil. Allí, como en 2014, Inglaterra vivió uno de los capítulos más feos de su historia, y Matthews (parte de aquel equipo) salió convencido: “En la selección había falta de voluntad por ganar… Yo culpo a las charlas tácticas pre-partido. Tú no puedes contarle a los jugadores estrella cómo deben jugar y qué deben hacer en el campo en un partido internacional”. La rotundidad de sus palabras (cita de su autobiografía) es la imagen viva del problema de identidad que aún hoy Inglaterra padece. El tiempo, sin embargo, ha ido dejando rastro de grandes y pequeños ejemplos, como el de la Real Sociedad ayer en Barcelona, que se oponen a la máxima de la mítica leyenda anglosajona.

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