Día 10. Sporting-Real Sociedad (5-1) o cuando…o cuando nada

La nada. Hasta en una etapa tan desalentadora como la de la Real Sociedad de los últimos años es difícil encontrar semejante actuación ante, encima, un equipo que pasaba por su peor momento. Quién diría que el equipo blanquiazul que saltó a El Molinón estaba creciendo en su juego. Tan cierto es esto último como que la Real nunca ha dejado esta temporada de ser un equipo de descenso. Mirar hacia arriba es un acto irrespetuoso con la seriedad de la competición, e irresponsable para un equipo que ni gana, sabe encontrar el camino para hacerloEusebio lo explicó a la perfección hace una semana: la victoria genera pausa, y la pausa genera más victorias. Pero para entrar en ese círculo ganador la Real necesita un tiempo del que carece.

Dicho esto, y sin querer justificar una actitud propia de la parte deshonrosa de la historia, Betis, Granada y Espanyol (próximos rivales) son tres golpes de viento a los que los de Eusebio necesitarán encarar bien abrigados para que dentro de un mes el derbi de San Mamés pueda tener un cariz verbenero, y no de extrema alerta.

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Día 9: R. Sociedad-Deportivo (1-1) o cuando apoyó el del otro lado

Toda elección tiene su réplica. Y toda réplica puede contraargumentarse. El fútbol es esto: un juego de respuestas desordenadas. Defender a 10 metros del área siempre conllevará unos riesgos, y defender a 50, otros tantos.

“Cuando en su momento nos sentamos a decidir qué hacíamos con el Rayo, pensamos que si éramos unos “cagaos” es como no íbamos a tener opciones. Si hubiéramos jugado cerraditos, esperando un córner o una faltita, nos hubiéramos ido a Segunda. […] Pero decidimos ir a pegarnos con todo el mundo y pegar fuerte para que el rival no se levante”. Paco Jémez

El otro día en Anoeta golpeó solamente uno, pero terminaron sobreviviendo los dos gracias al vértigo que lleva el sistema realista en su ADN y en gran medida a las fortalezas que definen al Dépor (defensa y el repliegue de sus delanteros). Vamos, lo que toda la vida se ha llamado un buen partido.

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Día 8: R. Sociedad-Valencia (2-0) o cuando despertó De Jesús

Una de las primeras lecciones que más te repiten cuando tienes pocos años de existencia es aprender a comportarte con los demás como quisieras que se comportaran contigo. De igual forma decía David Bowie que su máxima a la hora de componer un tema era imaginar algo que le gustaría escuchar a él. “Si trato de gustar a otra gente, si me engaño a mí mismo, lo más seguro es que acabe en un callejón sin salida y tenga la tentación de retirarme. Creo que un artista ha de ser siempre fiel a los dictados de su corazón“. Con un equipo de fútbol sucede lo mismo; quién y cómo hace la firma es la base de todo resultado. Ayer mismamente, en el correoso partido de Anoeta, obtuvo premio el que luchó por imponer su identidad.

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Día 7: Rayo-Real Sociedad (2-2) o cuando Bruma la persiguió

El balón parado humaniza hasta al más grande de los equipos. En los metros cuadrados del área comienza un nuevo partido, los nobles tiemblan ante los extraños y cualquier tipo de premio puede depender de dos simples contactos con el balón. A veces hasta sobra uno. “Estoy muy, muy contento”, decía Guardiola en septiembre tras vencer por 0-3 en el Merck-Stadion (campo del Darmstadt 98, un recién ascendido). “Concedimos muy pocos córners y faltas, y peleamos bien“, aseguraba siendo consciente de que allí, en los saques de estrategia, es donde Goliat tiene el récord de derrotas frente a David.

La Real Sociedad de los últimos años no tiene presente esta parte del juego en sus victorias. Más aún, parece renegar de ella acudiendo casi siempre a la misma táctica (el primer palo de Xabi Prieto). Aunque a decir verdad no es tanto en los movimientos de los rematadores (ni en la calidad de los mismos) como en la ejecución del lanzamiento donde reside el problema. En Vallecas el elegido fue Rubén Pardo, y por primera vez en mucho tiempo, el equipo se sintió cómodo esperando (y atacando) un balón aéreo.

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