Día 34: Granada-R. Sociedad (0-3) o cuando hizo la de Nazario

Y al quinto día llegó.  ¡Y fuera de casa! La Real viajaba a Granada sin tiempo para olvidar el caos del sábado. La expedición realista contaba con dos opciones: aprovechar la energía de la resignación para salir a morder en el próximo partido o bien acabar obnubilado por la dinámica de juego y resultados. El marcador final responde por cuál de las dos se decantó.

El encuentro

XI: Oier; Elustondo, Reyes, Iñigo, De la Bella; Illarra, Granero; Vela, Canales, Zurutuza; Agirretxe (4-2-3-1)

Bajas: Zaldúa, Navas, Oyarzun.

Granada: Andrés; Lopes, Babin, Doria, Biraghi; Krhin; Success, Javi Márquez, Rochina, Edgar; El-Arabi (4-1-4-1)

Seguramente el Granada no es el peor de los rivales para encontrarse con la primera victoria. Los andaluces, a pesar de exhibirse en el Santiago Bernabéu, siempre juega con el fantasma de ser uno de los equipos que peor aprovecha su condición de local y practican un fútbol que obliga a la afición llegar a final de temporada con la calculadora en mano. Es igualmente cierto que con la llegada de Jose Ramón Sandoval parte de esa endémica flaqueza se ha eliminado y de ahí que haya que poner en valor la rotundidad de un 0-3.

presion real 0

Presión de la Real (I)

Centrándonos en lo que sucedió en el verde, ambos se valieron de la intensidad para acumular hombres en la salida de balón del otro. En el estadio de Los Cármenes se distinguieron dos tipos de presión colectiva de las que solamente una salió viva, la del equipo txuri-urdin. El 4-2-3-1 funcionó, como de costumbre, por parejas. Canales y Agirretxe iban de la mano para entorpecer la salida de los centrales granadinos. Illarra y Granero encimaban a los interiores (Márquez y Rochina), los laterales cubrían a su par (los extremos Success y Edgar) y por último Reyes-Iñigo ponían el foco en El-Arabi.

Presión de la Real (II).

Presión de la Real (II).

Presión de la Real (III)

Presión de la Real (III)

Evidentemente a toda esta organización posicional hay que añadirle un sistema de ayudas que, a diferencia que la jornada pasada, funcionó. Rene Krhin, especialista en barrer pero no repartir, era la única pieza local (metiéndose entre centrales) que hacía la superioridad numérica. Pero ni el internacional esloveno ni los centrales conducían el balón o encontraban ventajas en la segunda línea. Todo acababa en envíos en largo a El-Arabi (fulminado por los centrales), segundas jugadas (que en su mayoría ganó la Real) y aperturas que se perdían en la banda. Una acción entre Lopes y Success (la banda preferida del Granada) y un juego de espaldas de El-Arabi (con un disparo en situación incómoda al centro de la portería) fueron las únicas amenazas en todo el tramo en que el partido estuvo vivo.

Salida de balón del Granada en el primer tiempo (Foto: Squawka).

Salida de balón del Granada en el primer tiempo (Foto: Squawka).

La Real ganó el 70% de los duelos aéreos (Foto:Squawka).

La Real ganó el 70% de los duelos aéreos en el primer periodo (Foto:Squawka).

En cuanto a la estructura ofensiva del Granada, repetir el 4-1-4-1 del Bernabéu fue el principio de la derrota. Sandoval explicaba en el postpartido del sábado que había elegido ese dibujo porque quería que ninguno de los dos hemisferios del cerebro (Kroos y Modric) se pudiera girar o pensar con comodidad. Podría entenderse que quería aplicar lo mismo al Illarramendi-Granero. ¿Cuál es el matiz? Los centrales. El técnico del Granada también apuntaba que la ausencia de Sergio Ramos, uno de los puentes cruciales para el juego en estático del equipo blanco, era una razón de peso para ser agresivos con la medular y dejar que los centrales crearan a su antojo. Puede que Sandoval no contara con el inicio de Iñigo Martínez o que se olvidara (opción remota) de que el vizcaíno no solo destruye, también es un gran fabricador de goles.

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Presión Granada (I)

Presión del Granada (I)

Presión del Granada (I)

Es a partir de esa facilidad donde se origina la jugada del 0-1. Iñigo conduce hasta la galleta de la medular, Márquez (pendiente de Illarra) está lejos de llegar a la presión, envía el balón a Zurutuza (Canales desvía la atención de Krhin primero, y luego de Lopes), y el canterano sirve a pierna cambiada un balón que Agirretxe define con la maestría que puntualmente exhibe. Realmente hasta ese momento los visitantes no habían trenzado ninguna combinación colectiva que les hiciera dominantes de la situación. Aun con Bruma, Jonathas y Prieto viendo el partido desde el banco, la Real tiró de pegada.

Por otro lado, uno de los ajustes que destacaron en el día de ayer fue la corrección del tándem Illarramendi-Granero. Si el otro día destacábamos su descomposición ante el Espanyol, en esta ocasión Moyes envió la orden de no dejarse llevar por la codicia en la presión (o lo que es lo mismo, dejar menos espacio a sus espaldas) y verlo todo de cara. Quedará por comprobar si la actitud en los partidos de Anoeta será la misma o por el contrario es el resultado el que dictó un comportamiento más conservador.

mcs de cara

Illarra-Granero (I)

mcs de cara 2

Illarra-Granero (II)

Del 0-2 hay poco que comentar, la noche de Doria fue una de las peores actuaciones de la temporada y probablemente de lo que queda de ella. Hasta entonces el papel de los Zurutuza (gran sacrificio en defensa y participativo por dentro), Canales, Granero (también notable partido en defensa, que es de largo su peor faceta), Illarra y Vela fue mantener el balón lejos de Oier Olazábal. Dando la pausa necesaria con balón y físicamente a tono para detener cualquier arremetida local, los minutos se consumieron sin que los arqueros tuvieran protagonismo. Y es que Real no generó ninguna situación de gol hasta el segundo tanto.

El Granada no retocó el plan hasta el segundo tiempo.

El Granada no retocó el plan de presión hasta el segundo tiempo.

Con el resultado abultado en el bolsillo y con el rival desquiciado solo quedaba competir. Para mí esta última es la palabra que más contenido ha ganado en el juego de la Real de Moyes. Como luego diría Sandoval en la rueda de prensa, “el otro fútbol” fue de dominio blanquiazul. Y eso, después de dos meses recibiendo batacazos continuos, es un factor a destacar.

Es fácil dejarse llevar por el resultado y pensar que la Real jugó bien al fútbol en la noche de ayer. Un servidor, hasta que revisó el partido, también creía en una mejora ofensiva. Pero fue en otras facetas que ya se han comentado donde el conjunto guipuzcoano atinó como nunca. En cuanto a producción se refiere, hasta aproximadamente el minuto 60 (momento en que Sandoval se volcó al ataque y dejó 3 atrás), Vela (tuvo un mano a mano en los primeros instantes por otro error de Doria), Canales y Agirretxe no se encontraron en ningún momento con Andrés Fernández. El delantero usurbildarra, menos Agirretxe que nunca (3/4 disparos terminaron en la red y Canales-Zurutuza le quitaron funciones por dentro), se puso el mono del 9 infalible. Quizá Imagol tenía en mente celebrar el 39 cumpleaños de Ronaldo Nazario homenajeando a su efectividad con la primera tripletta de su carrera. Sus cuatro goles en dos partidos son un claro (y muy sano) aviso a Jonathas, que deberá recuperar las facultades que brillaron en Elche para hacerse con el puesto titular.

Si algo necesitaba este equipo era romper la expectativa. Y una goleada lejos de Donosti (sin recibir goles) es moralmente la mejor de las inyecciones. Y más con un derbi en el horizonte, escenario donde las pizarras suelen tener menos fuerza que en otras ocasiones. Ahora resta la tarea más difícil, que la inercia mental se traduzca en la pelota.

Moyes: “Para mí Illarramendi ha sido el mejor jugador del partido; fuerte físicamente y dando buenos pases. Aunque necesitamos ser más fuertes para mejorar los registros de fuera de casa. […] Imanol es un muy buen goleador, en los entrenamientos demuestra que puede marcar todo tipo de goles como esta noche. Estoy muy contento porque el equipo necesitaba goles y él ha marcado cuatro en los últimos dos partidos.” 

Sandoval: “Hoy el rival ha sido muy superior tácticamente: segundas jugadas, balones divididos… creían en todo. Cosa que nosotros no. Parece que los halagos nos debilitan [hace referencia al buen partido del Bernabéu]. […] En el primer gol estábamos bien plantados, hasta entonces no había sucedido ninguna internada de la Real Sociedad, pero una jugada previa de Edgar había que finalizarla de otra manera. A raíz de ahí el equipo se ha descompensado y en el último momento hemos intentado hacer algo que no habíamos ensayado nunca, que era marcar la línea de fuera de juego y hemos fallado. En el segundo, el equipo regala un gol e ir con 2-0 abajo es una losa enorme. […] El segundo tiempo ha sido un querer y no poder, nos hemos quedado con defensa de tres y a esperar a que hubiera algún gol. […] Nuestro problema ha sido que no llegábamos a la presión sobre Illarramendi, dejábamos que pensara y luego en los costados de René [Krhin] caían dos contrarios, se ha tenido que multiplicar haciendo un trabajo inmenso. […] Los extremos no han interpretado bien en cerrar un poco el centro y dejar la banda porque sus laterales no subían.”

Sustituciones: Granero (con amarilla) fue sustituido por Rubén Pardo en los minutos iniciales del segundo tiempo (55′). Xabi Prieto entró al campo en el 69′ para dar continuidad a la pausa de Canales y por último Moyes quiso dar descanso a Carlos Vela (83′) dando entrada a Bruma.

↑Aplauso de la semana: Iñigo Martínez. Es el bastión donde el pobre fútbol de la Real se resguarda. Un buen resultado realista nace por y a partir de él.

↓Suspenso de la semana: 

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