Conclusiones y deberes para el curso que viene

Lo poco positivo de una temporada tumultuosa es que las conclusiones finales del curso sirven para encarar el siguiente año con mayor conocimiento sobre tu organismo. El único error verdadero es aquel con el que nada se aprende, por eso la Real en ningún caso deberá hacer tabula rasa de su experiencia. Sin querer extenderme demasiado, en las siguientes líneas entraré  en el corazón de la agenda virtual de David Moyes en las que tiene escritas con tinta de oro y plata las tareas que reúnen el objetivo de devolver la ilusión a la grada txuri-urdin.

  • Razón de ser

¿A qué jugamos? Es la pregunta que todo aficionado realista tiene. El tiempo se ha comido a la evolución del equipo. Esa es la sensación general tras 7-8 meses de constantes pruebas. Aunque se hayan advertido ciertos patrones de juego, éstos, a día de hoy, son muy limitados para que la Real Sociedad pueda subir escalones de forma contundente.

Resumido muy brevemente, las primeras semanas con David Moyes al mando el balón en largo  (el término pelotazo sería más cercano a la realidad) dictó el guión de los encuentros. Más tarde, con la firme apuesta por el dúo  de la creatividad (Pardo-Granero),  la Real notó —a ratos— mejoría en su juego. Pero su fútbol no estaba preparado para dominar 90 minutos; la última palabra siempre la acababa teniendo Rulli. Además, dicha mejora también atraería otros fantasmas (transiciones defensivas muy pobres, ayudas etéreas del compañero, mal posicionamiento, descoordinación en las coberturas y marcas, velocidad de balón insuficiente…) a los que el equipo en pocas ocasiones supo sobreponerse.

El último tramo de temporada, el más amargo de todos, terminó siendo un cúmulo de sensaciones. Desde el thriller hasta la acción, la afición entró en una dinámica en la que acudía a un estadio de Anoeta que se asemejaba a una sala de cine sin cartel: el fan entraba a ver la película sin saber el género.

  • Crecer en 3 de las 4 fases básicas del juego

Digo tres (transición defensa-ataque, ataque-defensa, ataque en estático), y no cuatro, porque con Moyes se ha implantado la cultura del orden y la reducción de espacios en un gran número de encuentros. Por este motivo, independientemente de si la naturaleza de los jugadores está curtida para adaptarse a tal estilo, la filosofía del británico ha tenido un impacto directo en la mejora defensiva.

Número total de encuentros sin encajar un gol en 2014-15: 7 (hasta la llegada de Moyes, la Real había recibido siempre como mínimo un gol)

Mejorar la circulación del esférico y salir de la velocidad plana/previsible a la que nos tiene acostumbrados el equipo es una de las grandes tareas pendientes para el año que viene. El equipo no se planta en el área rival ni con 3, ni con 50 pases. He querido recopilar en un vídeo algunas situaciones de ataque organizado en las que al centro del campo blanquiazul (pareja Markel-Pardo primero, y Granero-Pardo en el segundo)  en muchas ocasiones parecía “sobrarle” el balón.

En cuanto a las transiciones, en los casos de pérdida de balón hemos visto repetirse las mismas acciones constantemente. Por supuesto me refiero a las numerosas ocasiones en que el equipo perdía la posesión y quedaba desprotegido por el mal posicionamiento (y la falta de velocidad para correr en dirección contraria) de los hombres de apoyo.

Situación idéntica ocurre en las transiciones defensa-ataque. Aunque en este caso la lesión de Vela, la constante indefinición de los roles en banda (Xabi Prieto ha pisado las tres posiciones de la mediapunta, Zurutuza y Canales también, Chory ha jugado tanto de segunda punta como extremo izquierdo, Vela empezó en derecha y luego pasó al centro…) y con el deficiente nivel de la delantera (salvo los tramos en que Agirretxe rindió), la verdad es que era difícil que el grupo respondiera en condiciones. El único periodo en el que el conjunto donostiarra convencía era cuando Sergio Canales se adueñó de la mediapunta.

  • Estrategia I: defensa en zona y el peligro de mirar el balón

“Con Moyes se ha mejorado en defensa”, “somos mejores en la estrategia” y comentarios similares se han dejado escuchar por las esquinas de la capital donostiarra. Sin embargo, todavía lejos de ser un equipo colectivamente bien trabajado atrás, toda mejoría defensiva ha tenido que ver Ansotegi e Iñigo, los titanes del despeje. En acciones de estrategia, en cambio, la fragilidad en el área propia ha sido una carie que necesitaba de una operación urgente. No son pocos los puntos que se han escapado por despistes en el área chica (véase las 7 muestras que adjunto a continuación) y son muchas las veces que por fijarse únicamente en la trayectoria del balón (y no estudiar el entorno) las llegadas en carrera de los delanteros rivales han sorprendido a la zaga.

Ejemplo 1 / Ejemplo 2 / Ejemplo 3 / Ejemplo 4 / Ejemplo 5 / Ejemplo 6 / Ejemplo 7

  • Estrategia II: derecho de autor y el juego aéreo

Son detalles, pero cosas como quién bota las acciones a parado son trascendentales para el devenir de una jugada a balón parado o un posible repliegue en caso de pérdida de balón. La Real a veces transmite la sensación de no tener asignaciones fijas e improvisa algunos saques de esquina (¿Cuántos córners en corto se desperdician?). ¿Quién se ocupa de los centros laterales? ¿y de las faltas frontales? ¿Quién centra mejor, Granero o Pardo?

Por poner un ejemplo significativo, en la pretemporada de este mismo verano, contra el Real Zaragoza (en un intervalo de 5 minutos) hubo tres lanzadores distintos para tres saques de esquina botados desde el mismo lado.  Evidentemente esta es una apreciación mía. Estoy seguro que detrás de todo hay un razonamiento apalabrado y estudiado previamente. De todas formas, suena extraño que en el equipo de Chory Castro, Pardo, Granero, Canales y Vela la estrategia no sea un arma principal.

Por otro lado, aunque este no sea momento de hablar de los nuevos fichajes, la incorporación de Jonathas es una estupenda noticia para el juego aéreo. La búsqueda de Xabi Prieto al primer palo (sorprendentemente efectiva aún a estas alturas) y de Iñigo en el palo largo es de sobra conocida por las pizarras rivales.

  • Centros laterales

No deja de ser muy paradójico cómo en un sistema que prioriza tanto la amplitud y los penúltimos pases laterales no sepa realizar buenos envíos laterales. Si en algo ha sido insistente David Moyes durante todo el año ha sido en la calidad de las posesiones largas y la falta de precisión en los centros.

Y es que de los cinco laterales disponibles, dos centran decentemente pero están aún por recuperar su mejor pico de forma (Zaldúa, De la Bella), otros tantos lo hacen regularmente mal (Carlos Martínez y Yuri), y luego está Aritz Elustondo, que tiene muy buenos modales en defensa, pero tiene muy poco futuro cuando se incorpora al ataque.

Mejoras respecto a la era Jagoba Arrasate

  • Compensación en la mejora individual

Lo que no se ha crecido colectivamente se ha compensado con el resarcimiento de Iñigo Martínez, la complementariedad de ‘Big Jon’ Ansotegi (ganándose la renovación a pulso), la aparición estelar de Gerónimo Rulli, el liderazgo de Canales en el momento crítico de la temporada (lesión de Vela), el crecimiento de Yuri… Tener en el saco esta lista de apariciones es una base fundamental en la que Moyes tiene que empezar a empedrar su fortín.

  • Clean sheets

Si David Moyes fuera una importante figura del medievo, hoy se hablaría de los cantares que relatan el amor platónico entre el escocés y las porterías a cero. Ya hemos dicho arriba que los 7 partidos sin encajar goles son parte de su metodología y existe una clara mejoría en la rocosidad de sus líneas. A la Real hoy es más difícil meterle mano que ayer.

  • Fondo físico y mental

Relacionado con el anterior punto, algo que no es reprochable es la actitud que tanto entrenador como jugadores han imprimido en el campo. Afortunadamente la gravedad del asunto táctico no reside en el estado anímico de sus jugadores. En caso contrario la solución requeriría de medidas drásticas. Es en el juego y en la necesidad de nuevas incorporaciones donde se centra el diagnóstico.  En cuanto al aspecto físico, es visible el trabajo en la resistencia. La Real pasó de regalar puntos (Levante, Granada, Celta, Rayo…) a gestionar mucho mejor los 90 minutos.

La figura representativa es Rubén Pardo. En su fútbol se intuye que puede ser un exquisito lanzador; ser la figura que cuida y acelera el balón dependiendo de lo que pida la jugada. Pero en esta Real, su fútbol se desvanece. Al lado de Granero, por ejemplo, vive bajo la amenaza de recibir un contraataque que le haga correr (él es la figura defensiva cuando comparte medular con El Pirata) y por eso acostumbra a ofrecer una versión bastante vulgar de su pie derecho (pases horizontales, pérdidas, puntuales cambios de orientación…). Su fútbol, como el de todo el equipo, está encarcelado cumpliendo el castigo de un contexto desfavorable. Ahora es Moyes quien, con pretemporada y verano de fichajes incluidos, tiene la responsabilidad de engranar todos los mecanismos  con el potencial del equipo.

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