Día 27: Barcelona-Real Sociedad o cuando dominó la parábola

La Real Sociedad visitaba el campo del líder de la liga española, de uno de los finalistas de la Copa del Rey y del virtual finalista de la Copa de Europa (entre semana habían goleado al Bayern de Pep). Y curiosamente en la inmensidad de dicho currículo el equipo txuri-urdin tenía un porcentaje de colaboración mínimo a la vez que importante. Prensa, afición y en general todo el entorno culé admiten que el desliz de Anoeta resultó ser una prueba de choque de la que el equipo de Luis Enrique salió increíblemente bien parado. Lo que por entonces parecía una caída sin fondo, en unos meses aquella derrota terminó por ser el primer salto hacia la plenitud.  Ahora la Real llegaba al Camp Nou con el propósito de volver a plantear el orden que en la ida sirvió para copar las portadas de los principales diarios nacionales, pero esta vez ni un gran Rulli pudo parar a Messi.

El encuentro

XI: Rulli; Carlos Martínez, Mikel González, Iñigo, De la Bella; Xabi Prieto, Markel, Pardo, Granero; Canales, Vela (4-4-2)

Bajas: Zurutuza (lesión), Ansotegi (lesión)

Barcelona: Bravo; Alves, Piqué, Bartra, Adriano; Xavi, Mascherano, Rafinha; Luis Neymar, Suárez, Messi  (4-3-3)

Como en Donosti, David Moyes confió en las tres líneas de un compacto 4-4-2, un bloque que cerrara por dentro y fuera contundente en el despeje. Sergio Canales y Carlos Vela, referentes en la última línea, quedarían fuera de responsabilidades defensivas en pos de tener piernas para formar contragolpes contra una defensa culé formada por algunos hombres vulnerables (Bartra, Adriano).

defensa en 4-4-2

Suele decirse que cada partido es una historia diferente, pero en este caso la frase hecha es aún más contundente si ponemos en una misma balanza el partido de Anoeta a un lado y el del Camp Nou al otro. En Donosti los de Moyes toparon con el minuto mentiroso, aquel en el que se valieron de un gol para cubrir las carencias del equipo manteniendo disciplina en una defensa suficientemente ordenada para nublar la imaginación de los culés.

Caso distinto fue el de Barcelona, donde las líneas dieron dos pasos hacia el frente, puede que impulsados por la falta de tener algo en juego (el equipo estaba salvado), o bien porque la idea a medio-largo plazo de Moyes es mirar a la cara al equipo de cualquier estadio.

Iñigo y Mikel en camp nou 1T

Mapa de calor de Iñigo y Mikel González en el primer tiempo del Camp Nou (Foto: Squawka).

Iñigo y Mikel en anoeta 1T

Mapa de calor de Iñigo y Ansotegi en el primer tiempo de Anoeta (Foto: Squawka).

A primera vista la espalda de la zaga y las peculiaridades defensivas de varios jugadores realistas (Pardo tapando el centro, Granero en banda izquierda, Xabi Prieto en derecha) sonaban a pesadumbre. Sobre todo el primer aspecto, ya que el Barça había momentos en que podía correr y un pase diagonal o un quiebro de Messi amenazaba con desajustarlo todo. A De la Bella se le acababan los cartuchos para defenderse de los mano a mano contra Leo.

defensa adelantada

Defensa txuri-urdin varios metros fuera del área para reducir espacios. Problema: su espalda y la diagonal de Messi.

Cuando la Real reducía el nivel de su empuje, el cometido del bloque se limitaba a ocupar espacios intermedios, sin marcas especialmente personales (sí que había cierta prioridad por que Xavi no jugara de cara). Pero la poca velocidad de reacción y la inteligencia posicional de varios jugadores (Pardo, Granero, Prieto) regalaban intervalos de considerable tamaño entre los hombres de banda y los medioscentros. Alves y Adriano fijaban y producían por fuera aprovechándose de Prieto y Granero.  En esa flaqueza fue donde Neymar y en gran medida Messi desafiaron a la intuición de Gerónimo Rulli, que las cazó todas en el primer tiempo.

presion 1

Presión realista en jugadas de saque de puerta rival.

Presion 2, deja que manejen centrales

Presión realista de media altura cuando el Barça llegaba a la “galleta” del centro del campo.

Del juego ofensivo txuri-urdin tuvimos noticia cuando Canales y Vela efectuaban alguna de esas largas carreras que estiraban al equipo. Porque del robo solo nació algún que otro despiste que no terminó con ninguna parada de Bravo. El problema de jugar sin referencia y con dos puntas tan móviles (zurdos los dos) daba libertad de movimientos a Piqué, que defendió su guarida como solo él sabe.

Algo que provocó especial daño, y que no sorprende a nadie que lo hiciera, fue la parábola de Messi. Cuando el rosarino cargaba el swing en la banda derecha, la Real se convertía en la liebre que sufre la agonía de la muerte. Como ahora veréis en las imágenes del vídeo y las capturas de la parte inferior, Xavi, Neymar y Suárez encendían el piloto de atacar el área en cuanto el ’10’ del equipo ponía el punto de mira en el área.

Ni la posición a pierna cambiada de Granero (diestro sobre la zurda de Messi), ni las ayudas de Markel, ni el cerco de De la Bella y ni mucho menos la apatía de Vela llegaban a tiempo para impedir la majestuosa diagonal. Pura ciencia que, fruto de la insistencia, terminó provocando el 1-0 en el segundo tiempo.

el arma de messi 1

el arma de messi 2

el arma de messi 3

el arma de messi 4 gol

Pero antes del gol la Real se había marchado al descanso con el 0-0. Como mínimo el conjunto de Moyes ya había conseguido que 90.000 espectadores murmuraran ante un posible tropiezo (para los blaugranas había una liga en juego). Sabiendo del historial txuri-urdin de anteriores batallas que se jugaron en este campo, lo conseguido puede valorarse positivo.

A pesar de que el empate era obra casi exclusiva de Rulli, Moyes no retocó lo más mínimo el once; intentó prorrogar la heroicidad 45 minutos más. Pero el inicio de la segunda mitad auguraba un mal final; Bartra, en un saque se esquina, realizó el remate de rigor que todos los domingos la Real sufre en el primer palo. También como todas las semanas, Rulli llegó con la mano. Sería en la siguiente jugada, nuevamente con la parábola de Leo haciendo de catalizador, cuando cayó el 1-0 de Neymar. La Real, sin un resultado que defender, aumentó la agresividad en la presión.

presion tras 1-0 I

Presión realista tras el 1-0 (I)

presion tras 1-0 II

Presión realista tras el 1-0 (II)

Pero el Barça alargó las posesiones hasta que entró Pedro por Rafinha (extraño cambio de Luis Enrique, que decidió mover a Messi al centro y por momentos el equipo se partía en un 4-2-4). Moyes, por su parte, sacó del campo a Vela y Canales para dar entrada a Chory (73′) y Finnbogason (77′). Pero el combinado azulgrana no sufrió con los envíos en largo de los donostiarras y tampoco el juego en estático tenía velocidad para superar a los Busquets, Piqué y Mascherano. Finalmente Pedro realizó la última pincelada de un partido con un resultado más corto de lo esperado.

Moyes: “Creo que somos más duros que hace algún tiempo. […] Claro que me hubiera gustado sacar algo más, y en un futuro espero que seamos capaces de competir por ello. […] Hemos intentado hacer algo similar a lo de la primera vuelta […] Hemos sido mucho más competitivos en las últimas dos salidas contra dos rivales difíciles. Por otro lado nuestro manejo del balón y la condición física del equipo ha dado un salto para poder competir durante 90 minutos”.

Luis Enrique: “Hemos hecho una muy buena primera parte. Hemos generado situaciones claras de gol.  […] Pedro nos permitía fijar a la defensa rival al jugar con dos jugadores abiertos y eso genera más posibilidades para los que juegan por dentro, ya sea Leo, ya sea Luis. También entró para generar superioridades con los laterales y tener el control del partido”.

Sustituciones: Chory (73′) y Finnbogason (77′) entraron por Canales y Vela respectivamente para ganar velocidad y cargar el área con el islandés (sin resultado). En el 93′ Gorka Elustondo sustituyó a Granero.

↑ Aplauso de la semana: Rulli. Su mejor actuación en las mejor de las plazas. Ya en la ida conservó los tres puntos en Anoeta, pero el Camp Nou es otra galaxia. Allí las líneas del campo no tienen horizonte, los espacios y la portería engrandecen salvo para unos elegidos. Y Gero lo es.

↓ Suspenso de la semana: El estadio del campeón de liga no es el mejor lugar para juzgar o achacar cosas a los jugadores. Cumplieron una primera parte digna y hasta el gol de Pedro (85′) el resultado siempre podía pegar un giro inesperado (improbable, para ser justos). En términos competitivos la progresión existe; es escasa, pero es progresión al fin y al cabo.

Nota: todas las imágenes se pueden ampliar haciendo click.

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