Día 24: Real Sociedad-Villarreal (0-0) o cuando Pina se lió a palos

Hasta en tres ocasiones se habían enfrentado Real Sociedad y Villarreal, pero en ninguna de ellas los de Moyes consiguieron una victoria (dos derrotas y un empate). Echada la estadística, realmente para el equipo txuri-urdin no era el bagaje de resultados la mayor de sus preocupaciones. Y es que en todos los encuentros el Submarino había mostrado fundamentos de gran equipo, cosa que no se podría decir lo mismo de su rival. A diferencia de la escuadra realista, el Villarreal manejó los 90 minutos mostrando apego al balón, dándole criterio a los movimientos con y sin el esférico, mientras la Real cedía todo su potencial a un gesto individual, la estrategia y vacilar con el componente azaroso de este deporte. Por este motivo el partido de Anoeta debía ser una nueva oportunidad para desquitarse de tan malas vibraciones y en mayor medida generar ilusión en la grada de cara al próximo año.

El encuentro

XI: Rulli; Carlos Martínez, Mikel González, Iñigo, De la Bella; Pardo, Granero; Vela, Xabi Prieto, Zurutuza; Agirretxe (4-2-3-1/4-4-2)

Bajas: Zaldúa

Villarreal: Asenjo; Mario, Victor Ruiz, Chechu Dorado, Jokic; J. Dos Santos, Pina, Trigueros, J. Costa; Gerard Moreno, Campbell (4-4-2)

Cuesta imaginar a un equipo, incluso tratándose del modélico Villarreal, responder en el campo en una jornada en la que Cheryshev, Vietto, Uche, Bruno Soriano, Musacchio y Gio Dos Santos forman parte de la lista de bajas. Para semejante proeza, las ideas tienen que ir en primera fila. Cuando la calidad de los jugadores baja tanto y el bloque se nota virgen ante un paisaje tan inusual (6 cambios respecto al once titular, conversión del lateral en extremo ―Jaume Costa― y el extremo en delantero ―Campbell―) en esos casos es menos importante, aunque pese, la actitud.

Justamente en la situación contraria se encontraba la Real que, solo con Zaldúa y Ansotegi ausentes, casualmente esa semana volvía a contar con su mejor pieza. Carlos Vela, tras el susto del Bernabéu, recuperaba por fin la titularidad con la zamarra blanquiazul tras estar nada menos que tres meses al margen. Con él volvía mayor probabilidad de gol, mejora en las conducciones, profundidad, inyección cualitativa en la circulación y vértigo real. Como prueba de su liderazgo, el entrenador le arropó en la banda en la que se jugaría todo el fútbol ofensivo de los guipuzcoanos. Aquí unas imágenes de la primera parte:

Sin título

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En orden de participación, Mikel González, Carlos Martínez, Vela y Prieto se juntaron en la banda derecha con la intención de crear ventajas que posibilitaran el centro lateral o la apertura de huecos por el carril central. Sin embargo el retorno del rey mexicano no resultó ser tan agradable. Marcelino y sus hombres, aunque lastimados por sanciones y lesiones, conocían la manera de cerrar las fronteras. Con su característico rombo de las ayudas, Gerard Moreno (1ª línea de presión), Jaume Costa (2ª línea de presión), Trigueros (2ª línea) y Jokic (3ª línea) mantuvieron a raya al frente txuri-urdin. Siempre se creaban situaciones de 4×3, 4×4 e incluso 5×4 (con la ayuda de Chechu Dorado haciendo de hombre libre). En ningún caso, quitando las pocas transiciones tras pérdida de balón, el Villarreal se encontraría en inferioridad numérica (ni posicional) en los 90 minutos.

Por otro lado, que la Real acumulara un 60% de posesión del balón era relativamente una buena noticia. El nivel de presión blanquiazul en la primera media hora fue muy alto. Granero y Pardo encimaban sobre Trigueros y Tomás Pina para evitar giros y que pudieran jugar de cara bien hacia la banda o bien hacia los delanteros. El efecto de tal labor era que Gerard Moreno y Campbell acapararan poca atención y apenas pudieran lanzar apoyos. En definitiva, con balón la cosecha era escasa, pero sin él la Real estaba dando frutos en la recuperación. En las próximas dos instantáneas comprobaréis la intensidad en la presión del conjunto vasco (especial miramiento a Granero y Pardo).

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Evidentemente algo distinto hubiera ocurrido si tenemos en cuenta que Pina no se gira, ni acelera, ni elige el espacio como Bruno Soriano, Costa no tiene la velocidad punta de Cheryshev, Jokic no es un lateral profundo, Campbell o Gerard no son Vietto ni Gio… En fin, sin intención de restar valor al trabajo de los de casa (que fue bueno y muy serio, de verdad) ante una “cara B” las cosas siempre suelen salir mejor. En cualquier caso, al Villarreal le rentaba no tener el balón, con el ritmo plano de los locales la basculación no les resultaba demasiado complicada.

Llegado el ecuador de la primera mitad los castellonenses dejaron de ser el equipo pasivo para pasar a la acción. El peligro visitante comenzó desde una falta lateral rematada al primer palo, el primero de muchos, por Tomás Pina. Avisábamos sobre este punto flaco en los anteriores análisis.  El Granero-Pardo, a pesar de estar funcionando mucho mejor que otros días, comenzaban a dejar lagunas (si pincháis en el enlace, fijaros cómo Jaume Costa gana la posición a Pardo para realizar el remate final). Antes del 45′, en un córner defensivo Pina volvió a burlarse de la zona txuri-urdin para exigir nuevamente a Rulli. En el siguiente saque de esquina, también el propio Pina lograba prolongar el balón en busca de una segunda jugada.

Con esos tres avisos, todos con origen en la escuadra y cartabón de Jonathan Dos Santos, los amarillos se marcharon con mejores conclusiones que los anfitriones. Sin desviarse de la línea del primer tiempo, en la reanudación la Real continuó luchando por resolver el rompecabezas del último tercio: Sergio Asenjo no detuvo ningún balón hasta el 62′ (y fue en un saque de esquina, rematado por Iñigo Martínez). Solamente Vela, y fruto de su genialidad, era capaz de provocar faltas cerca del área mediante pequeñas arrancadas.

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Mapa de calor del once realista en el primer tiempo. El área rival, desértica (Foto: Squawka).

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Mapa de calor en el segundo tiempo (Foto: Squawka).

Zurutuza, poco aprovechado en la banda izquierda, dejó rápidamente el campo por Canales (66′). Con Sergio nada cambió hasta el minuto 75′, ya que las bandas continuaron fabricando centros laterales (40 en todo el partido) que no llevaban más que al despeje de la zaga amarilla. A falta de 15 minutos, Vela, aún sin las piernas al 100%, abandonó el campo por Chory. Con esta sustitución el uruguayo ocupaba la fila de la izquierda, Canales se movió a la mediapunta y Xabi Prieto a la derecha. Así, con todas las piezas en sus plazas naturales, la Real Sociedad dispondría de su mejor ocasión. Robo de balón, Granero conduce y abre a Xabi Prieto, éste se apoya en Canales (apoyando desde tres cuartos de cancha, como a él le gusta), el cántabro devuelve el pase y el capitán compromete a la defensa visitante con un centro limpio al área. Chory, tras un despeje, remata en solitario pero se encuentra con Asenjo.

Marcelino, a la caza de algún contraataque o balones de estrategia, apostó por la viveza de dos extremos (Moi Gómez y Fran Sol) para hacer su cometido. Por su parte, David Moyes retiró a Agirretxe (otra semana sin generar nada en el área) para encontrar en Finnbogason el remate definitivo. Pero en la batalla del área técnica fue el entrenador asturiano el que ganó la partida. Afortunadamente la superioridad no se tradujo en goles. De no ser por Gero Rulli, el remate de Mario Gaspar (min. 90) hubiera bajado la temperatura ambiental a niveles bajo cero. Un remate que, por cierto, otra vez reflejaba el vacío táctico en el primer palo.

Marcelino: “Hemos hecho más méritos que la Real para ganar. Creo que en el primer tiempo fuimos bastante superiores y lo tradujimos en varias ocasiones de gol. En la segunda mitad la Real nos apretó y generó alguna ocasión de peligro. Pero nosotros tambien las generamos, hasta en el descuento tuvimos otro ataque con mucho peligro. Me voy orgulloso del partido teniendo en cuenta el número de bajas que teníamos hoy.”

Moyes: “Ha sido un partido duro, ocasiones para los dos equipos. Quizás ellos han tenido las más peligrosas. Hemos tenido más el control que ellos, pero el último pase nuevamente ha sido muy pobre. Igualmente hemos jugado mejor que contra el Elche. […] No creo que hayamos evitado el empate gracias a Rulli. Gero es el portero y hace su trabajo. Ha tenido dos grandes intervenciones, pero también su portero ha hecho una buena parada. […] Hemos defendido muy mal en las acciones a balón parado. Hemos concedido uno o dos goles recientemente en la estrategia, pero también hay que recordar que gracias al balón parado marcamos algunos goles en los primeros partidos.”

Sustituciones:  Zurutuza salió del terreno de juego por Canales (66′). Chory entró por Vela (75′) y finalmente Finnbogason dispuso de los últimos diez minutos (por Agirretxe en el 80′). Cambios lógicos y de alguna manera avivó ligeramente las combinaciones en el último tercio.

↑ Aplauso de la semana: Rulli. Aunque su entrenador pretenda dar la cara por el resto de los jugadores, Rulli salvó nuevamente al equipo con tres o cuatro acciones de muy buen nivel.

↓ Suspenso de la semana: defensa en el balón parado. En tu casa, ante muchos suplentes y con todo a favor el Villarreal dispuso de un dominio exagerado en el balón aéreo.

Un comentario en “Día 24: Real Sociedad-Villarreal (0-0) o cuando Pina se lió a palos

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