Día 9. Real Sociedad-Villarreal (2-2): acabó como debió

Vuelta a Anoeta con cambio de disfraz. Entrar en el sorteo de los cuartos de final de la Copa del Rey pasaba por remontar el 1-0 de El Madrigal. La Real se marchó del estadio amarillo sin rematar entre los tres palos, lo que convertía el duelo en una prueba de orgullo para el conjunto realista.

El encuentro

XI: Rulli; Aritz Elustondo, Mikel, Iñigo, Yuri; Granero, Pardo; Xabi Prieto, Vela, Canales; Agirretxe (4-3-3-1 // 4-1-4-1)

Villarreal: Asenjo; Rukavina, Musacchio, Dorado, J. Costa; Nahuel, Pina, Trigueros, Moi Gómez; Gerard Moreno, Gio Dos Santos (4-4-2)

Al igual que el resto del año, Marcelino mantuvo el esquema aunque con diferentes nombres (Trigueros, Rukavina en el lateral, Musacchio, debut de Nahuel). Por su parte Moyes retocó la sala de máquinas (sentó a Markel y volvió a confiar en el Pardo-Granero) y cedió la mediapunta a Vela, que se movió con libertad ejerciendo de 10. Hervías empezó en el banquillo y fue Canales quien ocupó la banda izquierda. Xabi Prieto haría lo propio en la derecha. Esta vez sería Agirretxe, y no Finnbogason, el hombre ‘ancla’ del equipo.

El Villarreal planteó un partido menos exigente; con una marcha de menos en la presión. Por eso la posesión (59%) fue notablemente blanquiazul. Sin la necesidad de marcar y con la batalla moral ganada, los visitantes apostaron por la salida mediante el robo. Su planteamiento forzó a la Real a construir constantemente, y situados en esa tesitura, la mayor dificultad con la que chocó una y otra vez fueron los mecanismos de defensa del Submarino que, estos sí, volvieron a ser los mismos que en la ida. Ya comentamos en anteriores análisis que correr hacia atrás no es la especialidad de la mayoría de los jugadores realistas. Si además fue Pardo, como luego veremos, el único hombre que cerraba la segunda línea (Granero subió un escalón más de lo habitual), la situación fue idónea para que la orquesta de Marcelino volviera a sonar con armonía.

inferioridad en bandas (lado prieto)

El rombo defensivo anuló las bandas de la Real (I)

superioridad del rombo

La Real tuvo un índice de sorpresa muy bajo debido al entramado defensivo de los visitantes (II)

ataque pos Real secuencia 2

Ocupación de espacios del rombo en  banda contraria (III)

Estas son tres capturas de la mecanizada estructura que ya en la ida vimos funcionar con extremada eficiencia. El lateral (Jaume o Rukavina), el mediocentro del lado correspondiente (Pina o Trigueros), el jugador de banda (Moi o Nahuel) y el punta (Gerard o Gio) formaron el rombo de las superioridades. Pina o Trigueros, dependiendo de quién quede “suelto”, debía achicar y estudiar los movimientos que Vela o Agirretxe pudieran realizar. Por otro lado, el poso de un central como Musacchio (Gabriel en la ida) permitió que las opciones por el carril central y la vía aérea quedaran revocadas.

(Foto: sharemytactics.com)

(Foto: sharemytactics.com)

Dibujado el esquema, ahora toca mencionar las respuestas que la Real escogió para acercarse al área de Asenjo, que fueron pocas y previsibles para cualquier defensa medianamente ordenada. Una de las más utilizadas en el primer tiempo fue el juego de espaldas de Agirretxe, que hizo de nexo para juntar al equipo arriba. Pero con Canales fuera del su área de influencia natural (la mediapunta), Vela tuvo que responsabilizarse de la imaginación en el último tercio de campo. Granero, más adelantado de lo normal, fue un intento de arrastrar jugadores rivales (atacó varias veces el espacio como un interior de largo recorrido) y ganar metros. El resultado se quedó en eso, en un intento poco productivo.

Ubicación de Granero en estático.

Ubicación de Granero en estático.

Me gustaría detenerme en esta última variante táctica que Moyes decidió utilizar como carta ganadora, porque la vi como una decisión cuanto menos poco “responsable” del contexto dada la naturaleza de los jugadores que había en el otro lado del campo. Un 4-1-4-1 con los laterales normalmente abiertos y Rubén Pardo cerrando el pasillo central es, de principio a fin, un plan sangrante contra este Villarreal. Y precisamente así llegó el 0-1 (y el 1-2) de Gerard Moreno. La actuación de éste último volvió a ser escalofriante; causó un dolor rotundo. Las pocas veces que el equipo se apoyó en él, Rulli tuvo que apagar la alarma (Trigueros pudo anotar antes el 0-1, pero el meta argentino sacó una mano de auténtico felino).

El Villarreal comenzó la segunda mitad dejando un par de muestras de por qué una medular compuesta por Granero y Pardo no puede permitirse una pérdida en mediocampo. Sin embargo Moyes no mostró síntomas de preocupación. Lo que el escocés sí detectó fue la etérea actuación de Canales en la banda, y a falta de media hora entró ‘Chory’ Castro para encontrar línea de fondo. Y realmente solucionó el problema. El conjunto txuri-urdin tomó el control tímidamente y por momentos encontró hueco en la espalda de Rukavina. Ocho minutos tardó Marcelino García Toral en meter a Mario Gaspar.

Y con ese cambio el Villarreal no sólo puso el candado al único punto flaco de su formación, también cimentó el gol de la sentencia. En un saque de banda aparentemente fuera de peligro, Mario encontró en Gerard un socio que prolongara el balón al área y ahí Dos Santos no tuvo piedad. Dos minutos tardó en llegar el insignificante 2-2. Curiosamente el gol subió al marcador en la primera jugada bien trenzada y que daba cierto sentido a la posición de Granero (el gol llega gracias a una pared entre Vela y el madrileño).

Perdidos al río, Moyes puso en la plancha toda su carne. Finnbogason entró por Mikel González y la Real formó una especie de 3-4-1-2 con Xabi Prieto pasando al lateral derecho (Vela detrás de los dos puntas). Quizá David entendía que con Xabi en banda la calidad de los centros laterales y la capacidad de asociación en tres cuartos de cancha mejoraría. Pero la fea realidad de los últimos minutos fue una sucesión de centros en la que Asenjo nunca se encontró incómodo. De menos a más, la Real dijo adiós a una competición en la que demostró no tener la velocidad suficiente como para competir.

Moyes: “La Real ha jugado muy bien. Los jugadores lo han dado todo. Quizá perdimos la eliminatoria en el primer partido, pero los jugadores estuvieron excelentes […] Hemos tenido una buena posesión, es verdad que hemos puesto balones muy pobres en área contraria; en el último tercio podríamos haber generado más, pero hoy lo importante es que los jugadores lo han hecho todo para mejorar”.

Sustituciones: Chory entró por Canales en minuto 61. Tuvo un efecto inmediato en el perfil izquierdo. Yuri y el uruguayo tuvieron un par de internadas peligrosas antes de que Mario Gaspar entrara al campo. Posteriormente Finnbogason (76′) entró por por Mikel González para incrementar el número de referencias en área contraria. Poco hizo -o pudo hacer- el islandés.

↑Aplauso de la semana: Aritz Elustondo. Muy buen debut del canterano en el lateral derecho. Salvo una jugada en la primera parte, Moi Gómez nunca superó la posición de Elustondo. Se anticipó y encontró siempre la posición adecuada para vencer a su par.

↓Suspenso de la semana: Granero. Sigue sin encontrar su sitio en esta Real. Moyes normalmente confía en él para mejorar la calidad de las posesiones. Esta vez le tocó tener más presencia en el área y la verdad es que su versión dio muy poco de sí.

Nota: todas las imágenes se pueden ampliar haciendo click (se abrirá otra pestaña)

Un comentario en “Día 9. Real Sociedad-Villarreal (2-2): acabó como debió

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