Día 7: Villarreal-Real Sociedad (1-0) o cuando Gerard valió media semifinal

Habiendo superado el escollo del Real Oviedo, David Moyes afrontaba su primera gran eliminatoria copera ante un rival de entidad. Aprovechando la inyección de confianza que supuso la fechoría ante el Barcelona, los cuartos de final enfrentaban a uno de los equipos con mejor pico de forma de Europa, el Villarreal de Marcelino, contra un equipo que está sumergido en un torbellino de identidad del que nadie sabe qué versión futbolística va a salir. Con el 4-0 de hace un mes tocando la puerta de sus pensamientos, Moyes admitió en la previa que el fútbol de su equipo “necesita mejorar en la posesión y crear más oportunidades”. Siendo consciente del peso que supone marcar un gol fuera de casa en Copa, David prometió un partido abierto y harto complicado.

El encuentro:

XI: Zubikarai; Carlos Martínez, Mikel, Iñigo, Yuri; Markel, Granero; Xabi Prieto, Pardo, Hervías; Finnbogason

Villarreal: S. Asenjo; Mario Gaspar, Gabriel, Dorado, J. Costa; Rukavina, J. Dos Santos, Pina, Moi Gómez; Gio Dos Santos, Gerard Moreno

Si para marcar un gol hubiera que sumar 5 puntos, el Villarreal reunió esfuerzos para tener una media de 0,25 por cada jugada trenzada. Me refiero a que el fútbol del Submarino, sin ser un despliegue avasallador como en otras ocasiones, presagiaba que eran los hombres de amarillo los que se adelantarían en el marcador más pronto que tarde. Con las piezas troncales del equipo en el banquillo (Bruno, Vietto, Cheryshev, y en menor escala, Uche y Victor Ruiz), los sustitutos, con menos dinamita en sus manos, maniobraron de la misma manera que los titulares habituales.

En el partido de liga la Real no supo cicatrizar tres heridas: la transición defensiva (Markel era baja y el Pardo-Granero no se caracterizan por su faceta defensiva precisamente), la presión del rival (utilizando el envío en largo como respuesta inmediata) y Bruno Soriano. Con éste último en el banquillo, Moyes tenía que ocuparse de corregir el peligro de los dos primeros puntos, pero ni por esas el escocés supo detener la hemorragia. Si bien es verdad que las dos líneas de de 4 replegaron más o menos bien, su propósito de “manejar mejor el balón” volvió a quedarse a las puertas del éxito.

El Villarreal potenció dos vías y se agarró a ellas durante tres cuartas partes del partido: presionar desde muy arriba y apoyarse en sus puntas para que jugadores de banda se incorporasen. Y lo cierto es que tanto Gio Dos Santos como Gerard Moreno lo hicieron tan bien que el conjunto amarillo se encontraba muy cómodo ejecutando el plan.

Markel, Granero y Pardo (en menor medida) intentaron que el tándem Pina-J. Dos Santos no pudieran lanzar al equipo con comodidad, mientras Xabi Prieto y Hervías debían apoyar al lateral de su espalda para que el Villarreal tuviera que pagar muy caro para poder pisar el carril. Con la vista de un halcón veríamos algo así sobre el césped:

Ataque posicional del Villarreal (Foto: sharemytactics.com)

Ataque posicional del Villarreal (Foto: sharemytactics.com)

“Parece buen plan”. Algo así pudiera pensar un realista cualquiera que mirara el dibujo. Sin embargo, si el fútbol consistiera en igualar fuerzas desde la pizarra, el 90% de los partidos terminarían en empate. En estos caso suele ganar el que mejor disimula sus carencias, y de eso la Real tiene un repertorio difícil de ocultar. Para empezar, confiar en Xabi Prieto para detener las subidas de dos picapedreros como Jaume Costa y Moi Gómez (y después Cheryshev) inclina la primera batalla a favor de los castellonenses. Gerard y Gio, o bien arrastrando a los centrales o bien libres de marca alimentaron todas las jugadas del frente local ante la incapacidad de Markel y Granero para tapar el carril central. El Villarreal lo tenía francamente fácil para llegar a la segunda línea (Finnbogason y Pardo no metían pierna) y a partir de la medular las superioridades numéricas se formaban escalonadamente.

Un ejemplo:

-La banda derecha fue el flanco débil, por lo tanto utilizamos una secuencia perfectamente trasladable al partido.

1.Poseedor de balón Jaume Costa (X. Prieto es su par).

2. Pina o Dos Santos (a su derecha), Moi (de frente) y Gerard o Gio (en diagonal) forman un cuadradro, todos mirando a poseedor de balón.

3. Jaume suelta a Pina y continúa corriendo (Prieto no persigue), devolución a Costa y ya se crea un 3×2 en banda.

3.1. Jaume pasa a Gerard, que esconde perfectamente el balón. Moi ataca el área con una diagonal y aclara todo el carril izquierdo para Jaume Costa. Gerard suelta el balón de cara para que Costa centre en carrera.

La flaqueza del capitán donostiarra llegó a tal punto que Hervías, no sabemos si por dirección de su técnico o por instinto, cambió durante un cuarto de hora (del 25′ al 40′, aproximadamente) su posición con la de Prieto.

Influencia del Gio-Gerard

Gio y Gerard fueron un constante incordio para Granero y Markel

Llegados a línea de fondo, la única mala noticia para la afición de El Madrigal era que Iñigo Martínez estaba en el área, y aquí viene seguramente el mayor valor de la mano de Moyes. El central txuri-urdin está volviendo a dejar detalles de hombre con capa; su jerarquía para tirar de sus compañeros y achicar balones están salvando a la Real de peores números.

Como habréis comprobado, llevamos ya casi 10 párrafos y aún no hemos hablado del plan de ataque realista, porque realmente es difícil descifrar por dónde fueron los tiros. Finnbogason, que sufre un ataque de identidad profundo, nunca consiguió ser un apoyo para sus compañeros. Técnicamente impreciso, impaciente y sin gravedad cuando contacta con el balón. Ahora mismo el islandés es posicionalmente previsible para cualquier defensa, más para Gabriel. Por otro lado, entendiendo la posición de Pardo como un intento de alargar las jugadas y controlar el juego, la medida salió carísima para el equipo. Sus contactos no significaron nada sustancial, y como hemos dicho su inteligencia para correr hacia atrás no ayudó al equipo. Además, si Gerard y Gio fueron las piezas que permitieron ganar las jugadas en ataque, su condición de ser la primera línea de presión también condicionaron a la hora de recuperar rápidamente el balón.

Frustrada, agobiada y aterrorizada por no recibir otro resultado abultado, la Real consumió el primer tiempo desesperanzada con sus posibilidades, pero viva en el resultado al fin y al cabo. En la segunda mitad David decidió (min. 60) introducir a Agirretxe y Canales para mejorar la calidad de los pases en terreno avanzado y así poder meter al equipo en campo contrario con más asiduidad. Por momentos el plan funcionó, la calidad de sus dos nuevas caras sumaba, pero nunca hubo intimidación alguna. El dominio siguió en manos de los de Marcelino y finalmente el único gol del encuentro cayó del lado castellonense. Como en el 4-0, el origen volvió a ser Bruno Soriano, quien con una de sus características conexiones con Cheryshev (precedida de una pérdida de Granero), desequilibró el tablero temporalmente. Sabiendo el cómo y el porqué, la Real tiró otros 90 minutos al olvido. Lo único inexplicable era que la eliminatoria se decidiría en Anoeta.

Moyes: “Estoy decepcionado con el partido, sin embargo, tengo que estar contento con el resultado. Lo positivo es que estamos vivos en la eliminatoria […] Va a ser diferente en casa, donde estamos logrando mejores resultados, aunque sabemos que viene un gran equipo como el Villarreal y para eso tendremos que defender mejor, cuidar mejor la pelota y centrar mejor”.

Sustituciones: Agirretxe y Canales (Finnbogason, Hervías) fueron un pequeño respiro para un equipo desquiciado con su juego. Elustondo entró por Markel (80′) para tener piernas frescas en el último tramo.

↑Aplauso de la semana: Iñigo Martínez. Pocas justificaciones hacen falta para hablar del mejor jugador de la plantilla. Pudo detener los centros laterales, salvó un par de situaciones de alto riesgo dentro del área y los delanteros del Villarreal no pudieron correr más allá de la frontal.

 ↓Suspenso de la semana: Alfred Finnbogason. 90 minutos, otra nueva oportunidad para demostrar, pero volvió a ser incapaz de dejar siquiera destellos de calidad. La situación le supera y parece que no responderá hasta que su equipo le alimente con un fútbol que le convenga.

Nota: todas las imágenes se pueden ampliar haciendo click (se abrirá otra pestaña)

Un comentario en “Día 7: Villarreal-Real Sociedad (1-0) o cuando Gerard valió media semifinal

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