Día 6: Real Sociedad-Barcelona (1-0) o el día en que reapareció el minuto mentiroso

Llegó el día D. El primer gran reto de David Moyes desde que comenzara su andada realista. Independientemente de cómo se encontrara el plantel, que tiraba a gris, el sábado fue su primera oportunidad de generar impacto y darle a los corresponsales ingleses una coartada que daría sentido a la cobertura que están haciendo sobre cada paso del escocés en tierras donostiarras. Moyes advertía en la previa que tener el balón contra el Barcelona no le correspondía a su equipo, lo que nos aclaraba por dónde iba a desarrollarse el duelo.

El encuentro

XI: Rulli; De la Bella, Ansotegi, Iñigo Martínez, Carlos Martínez; Markel, Granero; ‘Chory’ Castro, Canales, Xabi Prieto; Vela (4-2-3-1/4-4-2)

Barcelona: Bravo; Montoya, Mascherano, Mathieu, Jordi Alba; Xavi, Busquets, Iniesta; Munir, Suárez, Pedro (4-3-3)

No hay entrenador visitante que no etiquete Anoeta de “muy difícil” antes y después del pitido final. Sin embargo, para el Barcelona cualquier calificativo negativo suele quedarse corto; no hay equipo de semejante magnitud al que Anoeta se le haga tan pequeño, las líneas del rival resulten tan robustas (sin necesidad de que lo sean) y que sacar un buen resultado sea tan difícil tarea. La última vez que los azulgranas ganaron un partido de liga en suelo txuri-urdin Ronnaldinho aún jugaba con el espectador mediante su fútbol-ficción.

Entrando de lleno en la descripción del partido, lo primero a destacar es que las fases del encuentro no variaron demasiado y la Real apostó por un único plan de principio a fin. Con un bloque constantemente metido en su área y renunciando por completo al balón, la Real quiso que por detrás de su espalda se jugara lo menos posible. Ni el cambio de piezas por el que optó Luis Enrique con una línea de ataque inusitada provocó un cambio de ideas en David. Aquí es necesario señalar que hubo un factor diferencial que, por tercera semana consecutiva, volvió a marcar el contenido del enfrentamiento: el gol del minuto 3. Elche (Vela), Athletic (Vela) y Barça (Jordi Alba p.p.) han encontrado la razón de su mal resultado en el gol de los primeros minutos.

defensa bloque bajo 4-4-2

4-4-2 definido de la Real vs Barça (I)

Real: 4-4-2 posicional

4-4-2 (II)

 

El 73,2% de posesión (578 pases frente a 143) que acumuló el Barça en todo el partido fue un constante toma sin daca. Los primeros 35 minutos de la primera parte fue de color blaugrana hasta tal punto que, como si en el Camp Nou se estuviera desarrollando la partida, el Barça acumuló 9 jugadores (Bravo y Mathieu fuera de la jugada) en campo contrario. Mientras unos intentaban buscar superioridades por banda con individualidades de fácil lectura (Montoya, Alba, Xavi, Iniesta, Suárez), los otros fijaban a los interiores (Granero-Markel constantemente encimaban al Xavi-Iniesta) para impedir que jugaran de cara. Las bandas, teniendo a los mejores del mundo en el banquillo (Leo, Ney), estuvieron fuera de peligro. Con una notable actuación de Iñigo Martínez y Ansotegi fue suficiente para detener la acometida culé.

El Barcelona acumuló todos sus efectivos para controlar el encuentro.

El Barcelona acumuló todos sus efectivos en campo contrario para controlar al rival

Encontrándonos en este punto de tranquilidad farsante para los de casa (porque al final nada ni nadie te garantiza que jugadores como Iniesta o Suárez no encuentren el hueco), en los últimos minutos la plena confianza del Barcelona en su manejo -indiferente- de la pelota pudo haber salido más cara si dabe. Un par de contraataques ejecutados por el tándem Canales-Vela pudieron encontraron descolocados a Busquets y Mathieu y estuvieron cerca de sentenciar la tarea.

Pasillo interior vacío (1T)

Gráfico de la pobre salida lateral de la Real en el primer tiempo. El pasillo interior (Granero) perdió significado (Foto: Squawka)

Luis Enrique no invirtió más tiempo en contemplaciones y dio entrada al comodín, Leo Messi. La rosca que Leo emplea para salvar puntos (y a este ritmo a levantar trofeos) no tardó en generar la primera jugada de desconcierto. En su primera acción, “su” centro lateral (porque esa parábola desde la zona del vértice del área es única) ocasionó las primeras dudas de una zaga malacostumbrada a las condiciones de la primera mitad. El argentino condicionó el juego de su equipo en términos de captación de atención, velocidad, orientación de las jugadas y, con la entrada de Neymar (58′), liberó espacio al delantero uruguayo que pedía a gritos nuevos socios a los que alimentar con sus movimientos.

Se acercaba el último tercio del encuentro y tanto Moyes como Lucho volvieron a mover ficha. El escocés dio entrada a Finnbogason para que Vela tuviera un jugador que fijara y descargara los balones que el ‘Chory’ no pudo bajar. Por momentos lo consiguió, ya que el agresivo plan del Barcelona permitió que la Real no estuviera tan sometida (Prieto ganó metros, Vela contactó mas veces con el balón, Canales  Por su parte, el asturiano puso todas las fichas sobre el tablero metiendo a Alves por Montoya y formando una especie de 3-5-2 con libertad para Messi.

Messi voltea al equipo contrario

Messi  persuadió a sus rivales y creó en más de una ocasión situaciones de 1v1 (2×1 en este caso) en el lado opuesto

La Real exprimió la táctica de la acumulación zonal hasta la última gota. Lamió hasta en el fondo del vaso. Cabe decir que hablaríamos de un trabajo insignificante si Gerónimo Rulli no hubiera recurrido a su instinto felino para evitar las tablas. Sin embargo, es así como se gana a los colosos: arriesgando el bote a una sola tirada de dados. Y esta vez el acierto y la suerte sumaron 12.

Moyes: “El equipo tiene cualidades para ganar los grandes partidos, pero tiene también que demostrar que es capaz de ganas los otros encuentros […] Necesitamos ser más creativos, pasar mejor el balón, crear más oportunidades […] Hoy no esperaba tener la posesión, aunque me hubiera encantado tenerla. Pero con la calidad de sus jugadores es muy difícil”.

Sustituciones: las sustituciones de Yuri y Pardo (90+) no fueron más que una manera de perder tiempo. La sustitución de Finnbogason por Chory, ya comentada en el artículo, me pareció una gran decisión. Lo agradecieron Vela y Canales (y el equipo en general), que hasta entonces tenían que recurrir a conducciones largas para estirar las jugadas.

↑Aplauso de la semana: los centrales. No me pareció ni mucho menos una exhibición del bloque defensivo realista, pero es innegable que Anso e Iñigo se entendieron en todo momento para sujetar a Suárez y paralizar el último arreón de las ofensivas culés. Evidentemente no me olvido de Rulli, que sacó a relucir una mano ganadora en los últimos instantes ante nada menos que el mejor pistolero del continente.

↓Suspenso de la semana: puede que sea una apreciación solamente mía, pero me faltó por momentos una propuesta más incómoda.  Entiendo que la Real necesitara que los jugadores lucharan codo con codo, pero tampoco había necesidad de ceder 80 metros de campo ante la versión de este Barça. La sensación final es que los 3 puntos son un golpe de gracia y pocas conclusiones positivas quedan en la orilla en cuanto a riqueza táctica.

 

Nota: todas las imágenes se pueden ampliar haciendo click (se abrirá otra pestaña)

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