Día 60. R. Sociedad-Athletic (0-2): mensaje caduco

En el último gran derbi la Real Sociedad había jugado para crecer; arriesgó a conciencia y aprendió en la derrota más señalada. San Mamés fue el punto de partida definitivo antes de acostumbrarse a las victorias que ubican hoy al equipo entre los nobles más pudientes de La Liga. Desde esta perspectiva, la derrota de ayer en Anoeta tiene un significado muy diferente al resultado de la primera vuelta. Porque aunque Valverde volviera nuevamente a jaquear a Sacristán mediante una presión colectiva, esta vez la Real no contaba con razones que exculparan una pobre actuación. O por lo menos ninguna relacionada con la capacidad de los jugadores a la hora de implantar el estilo de juego. El mensaje de equipo en proceso de crecimiento ya caducó para el conjunto de Eusebio, y lo que ahora necesita es reinventarse.

Sigue leyendo

Día 59. Real Betis-Real Sociedad (2-3): entre el hoy y el mañana

20 segundos para una acción, que luego terminaría en convicción: Jon Bautista es materia de primer nivel. En su primer movimiento del partido, una diagonal en carrera hacia la zona del nueve,  brotaron sus dos principales virtudes: ilusión y talento. La primera tiene que ver con la gratitud que Jon siente, y transmite, cada vez que viste la blanquiazul. Cada acción es una última oportunidad.

En cuanto a la segunda, condición primera en el fútbol además del compromiso, esconde capítulos y emociones que solo unas imágenes pueden transferir. La tarde del viernes Bautista tuvo la mala y buena fortuna de haber coincidido con el fundador de lo indescriptible; junto a Xabi, ambos dibujaron en el Benito Villamarín la referencia de lo que la Real Sociedad quiere ser hoy y mañana.

Y entre ellos dos, un puente temporal llamado Asier Illarramendi.

Sigue leyendo

Día 58. Real Sociedad-Eibar (2-2): el derbi de José Luis

Mendilibar ha construido un rodillo. El equipo eibarrés disfruta cuando salta al campo. Lo traduce en el césped y se refleja en los resultados. Bueno, esto último no siempre sucede. Mismamente anoche, como hace diez días en el Sánchez Pizjuán, el equipo armero redujo al mínimo el recurso identitario del rival (la salida de balón) y sin embargo en el minuto 90 se vio de nuevo por debajo en el marcador. Tal fue su resignación que José Luis, imaginándose un final poco acorde a lo sucedido en el campo,  terminó perdiéndose un resultado que él construyó desde un principio.

Sigue leyendo